The Times: Infantino ofrece a Marruecos la final del Mundial 2030 a cambio de apoyo

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ofreció a Marruecos albergar la final del Mundial 2030 a cambio de apoyo para su permanencia en el cargo, en medio de presiones.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos la posibilidad de albergar la final del Mundial de 2030 a cambio de respaldo para mantenerse al frente del organismo, según una información publicada por el diario británico The Times y recogida por EFE.

La información aparece en un momento de creciente presión sobre Infantino, después de que varias federaciones hayan retirado su apoyo y figuras como el portugués Luis Figo hayan reclamado públicamente su dimisión. Según el periódico británico, el presidente de la FIFA se reunió este miércoles en Marruecos mientras busca apoyos para continuar en el cargo a partir de 2027.

Marruecos aspira desde hace tiempo a que la final del Mundial 2030 se dispute en el futuro estadio Hassan II de Casablanca, mientras España defiende la candidatura del Santiago Bernabéu. La revelación añade una nueva controversia a una competición que España, Portugal y Marruecos organizarán conjuntamente y cuya relación con Rabat ya ha entrado en el debate político tras la reciente crisis de Ceuta.

La víspera, Sumar en España y el partido portugués Livre reclamaron revisar la organización conjunta del Mundial con Marruecos. La información de The Times abre ahora otro frente, esta vez dentro de la propia FIFA y en torno a la elección de la sede de la final.

Fuente: EFE / The Times, 5 de agosto de 2026.

La «Marcha Verde» marítima de Ceuta según Marruecos: la culpa fue de España

Marruecos atribuye la entrada masiva en Ceuta a factores externos como sentencias y redes sociales, eludiendo su responsabilidad, aunque esto no justifica cómo permitió el flujo masivo de inmigrantes.

Marruecos ya tiene una explicación oficial para la entrada masiva en Ceuta: Rabat no presionó, no chantajeó, no relajó los controles y tampoco tenía por qué prever lo que iba a suceder. La responsabilidad estaría, en cambio, en una sentencia del Tribunal Supremo español, en las redes sociales, en las mafias y en el supuesto «efecto llamada» provocado por la dificultad de ejecutar devoluciones en caliente.

La versión tiene una ventaja evidente para Mohamed VI: Marruecos desaparece prácticamente como actor de una crisis que comenzó precisamente en su territorio. Rabat asegura que avisó a España de las consecuencias de la sentencia, que sus fuerzas de seguridad no podían enfrentarse a decenas de miles de personas para evitar daños y que después actuó como «aliado fiable», recuperando el control y aceptando los retornos. Es decir, pudo cerrar con rapidez una frontera que, según sostiene ahora, nunca había dejado deliberadamente abierta.

Y ahí continúa la pregunta que Marruecos tampoco responde. Las redes sociales, las mafias o una sentencia española pueden ayudar a explicar por qué miles de jóvenes quisieron llegar a Ceuta. No explican por sí solas cómo decenas de miles pudieron concentrarse, desplazarse y alcanzar una de las fronteras políticamente más sensibles y vigiladas del reino sin que el aparato de seguridad marroquí pudiera impedirlo. Menos todavía cuando ese mismo aparato demostró después que sí tenía capacidad para restablecer el control.

Rabat pide ahora que se crea que todo fue espontáneo y que España provocó involuntariamente el «efecto llamada». Es una versión que descarga cualquier responsabilidad política marroquí justo cuando en España se pregunta quién pudo haber «consentido» lo ocurrido y dirigentes europeos hablan de «instrumentalización de la migración» y «amenazas híbridas». Marruecos ha dado su explicación. Que explique también por qué aquella frontera dejó de funcionar precisamente cuando más necesitaba hacerlo.

Fuente: Europa Press

Robles señala a Marruecos mientras Albares insiste en su colaboración tras la crisis de Ceuta

La ministra de Defensa, Margarita Robles, solicitó a Marruecos investigar la reciente entrada masiva en Ceuta, enfatizando que se deben asumir responsabilidades, a diferencia del enfoque más conciliador del ministro de Exteriores.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha pedido este lunes a Marruecos que investigue «hasta el final» la entrada masiva registrada en Ceuta y ha advertido de que tanto las mafias como quien pudiera haber consentido lo ocurrido deberán «asumir responsabilidades».

Sus palabras introducen un matiz significativo dentro del Gobierno. Horas antes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había puesto el acento en la colaboración ofrecida por Rabat para frenar las llegadas y facilitar los retornos, evitando atribuir a Marruecos responsabilidad alguna en el origen de la crisis.

Robles tampoco acusa directamente a las autoridades marroquíes de haber organizado la entrada, pero sí contempla expresamente la posibilidad de que alguien la haya «consentido» y reclama que Marruecos participe en el esclarecimiento de lo sucedido. «No podemos mirar para otro lado, ni España ni Marruecos», afirmó.

La ministra reiteró además que la soberanía española sobre Ceuta y Melilla «no se toca» y defendió el trabajo de los servicios de inteligencia españoles frente a las críticas recibidas tras la crisis. El contraste entre ambos ministros deja, por ahora, dos acentos diferentes dentro del Ejecutivo sobre el papel que debe exigirse a Marruecos.

Fuente: RTVE, 3 de agosto de 2026.

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Ceuta demuestra el precio de ceder ante Marruecos

La crisis en Ceuta revela la falta de una estrategia clara de España frente a Marruecos, que actúa con un plan a largo plazo, mientras España reacciona ante cada situación cuando ya ha estallado.

La crisis de Ceuta está dejando análisis muy diferentes, pero algunos empiezan a coincidir en una cuestión más importante que la discusión sobre las mafias, las redes sociales o la sentencia del Supremo: Marruecos lleva años actuando con una estrategia de poder sostenida mientras España parece limitarse a reaccionar ante cada crisis cuando ya se ha producido.

José Javier Esparza lo ha planteado estos días con especial contundencia. Su largo análisis introduce asuntos muy distintos y algunas afirmaciones que exigirían una discusión propia, pero hay una idea central difícil de descartar: Rabat ha sabido relacionar durante años su alianza con Estados Unidos, su importancia para Europa, el control de los movimientos migratorios, su creciente capacidad militar y económica y sus aspiraciones territoriales. No estamos ante decisiones aisladas, sino ante una política que persigue objetivos reconocibles.

No es una reflexión muy alejada de la que hacía Jorge Dezcallar en EL PAÍS cuando hablaba de la debilidad de España ante Marruecos y de las concesiones acumuladas a Rabat. Pero el propio periódico ofrecía después otra lectura de la entrada masiva en Ceuta mucho más inclinada a desvincular al régimen marroquí de la organización de aquella que hemos llamado «Marcha Verde marítima». En NOTEOLVIDES planteamos entonces una pregunta que sigue abierta: si Marruecos dispone de uno de los aparatos de vigilancia fronteriza más estrictos de la región, ¿podemos creer realmente que decenas de miles de personas alcanzaron Ceuta sin una decisión política que lo permitiera?

👉 OPINIÓN | Ceuta: EL PAÍS dice que Marruecos no organizó la Marcha Verde marítima. ¿Nos lo creemos?

La cuestión resulta todavía más evidente cuando aparece el Sáhara Occidental. El giro de Pedro Sánchez de marzo de 2022 fue presentado como el precio necesario para recomponer la relación con Rabat y abrir una etapa de estabilidad. Cuatro años después, Marruecos conserva intacta su capacidad para presionar a España y Washington acaba de reafirmar la autonomía marroquí como única salida aceptable para el territorio saharaui. Lo que España cedió no ha comprado, por tanto, la seguridad política que se prometía.

Esa misma lectura ha sido formulada este lunes por Abdulah Arabi en una tribuna publicada por El Confidencial. Arabi recuerda que el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental fue presentado como una vía para estabilizar las relaciones con Marruecos, pero señala que no ha hecho desaparecer las aspiraciones ni los instrumentos de presión de Rabat. «Desde el Frente Polisario lo advertimos», escribe: las concesiones no iban a poner fin a las exigencias marroquíes.

Su conclusión coincide además con una cuestión que atraviesa buena parte del debate abierto tras Ceuta: rechaza que lo sucedido pueda explicarse simplemente por la actuación de las mafias y lo atribuye a «las políticas y aspiraciones de un Estado, Marruecos». Es una formulación especialmente clara porque une las dos cuestiones que España ha intentado separar durante años: las concesiones realizadas en el Sáhara Occidental y la capacidad de presión que Rabat conserva sobre la relación bilateral.

Quizá ahí esté la diferencia fundamental. Marruecos sabe qué pretende en el Sáhara Occidental, en su relación con Europa, en el Atlántico y respecto a Ceuta y Melilla. España, en cambio, lleva demasiado tiempo confundiendo evitar una crisis con tener una política hacia Marruecos.

Porque una política basada exclusivamente en evitar contrariar a Rabat no elimina los problemas con Marruecos: únicamente aumenta el precio de la siguiente crisis.

Ceuta vuelve a demostrarlo. Y mientras España no defina con la misma claridad sus propios intereses, seguirá llegando tarde a unas crisis que Marruecos lleva mucho tiempo incorporando a su estrategia.


NOTA DE REDACCIÓN respecto a la foto en la que Mohamed VI acuerda dar el nombre de «Donald Trump» a la vía Tiznit-Dajla, que alcanza el Sáhara Occidental ocupado, como reconocimiento al apoyo estadounidense a las pretensiones de Rabat sobre el territorio saharaui.

Donald Trump fue quien dio a conocer públicamente el pasado 26 de julio, a través de Truth Social, que la vía Tiznit-Dajla llevaría el nombre de «President Donald J. Trump Highway», difundiendo además un vídeo sobre la infraestructura y agradeciendo a Mohamed VI lo que calificó como un «gran honor». En ese momento, la decisión todavía no había sido anunciada oficialmente por las autoridades marroquíes.

Mohamed VI ha confirmado ahora la denominación y la ha vinculado expresamente al reconocimiento realizado por Trump en 2020 de la pretendida soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Según la información publicada por L’Humanité, la decisión figuraba ya en una carta del monarca fechada el 2 de julio, por lo que Trump una vez mas, se adelantó a hacerlo público.

EL PAÍS reclama saldar la deuda con los saharauis, pero da por asumida la autonomía marroquí

El editorial de El País apoya la Ley de Nacionalidad Saharaui, señalando el abandono español de 1975. Reconoce la injusticia histórica, pero cuestiona el enfoque del plan de autonomía marroquí y reitera el derecho a la autodeterminación saharaui.

El editorial respalda la Ley de Nacionalidad Saharaui y reconoce el abandono cometido por España hace medio siglo, aunque presenta de forma discutible la posición internacional sobre el futuro del Sáhara Occidental.

El diario El País dedica este lunes su editorial a defender la proposición de ley que facilitará el acceso a la nacionalidad española de los saharauis nacidos bajo administración española y de sus descendientes. Bajo el título Deuda pendiente con la historia del Sáhara, el periódico considera que la iniciativa constituye un paso necesario para reparar las consecuencias del abandono español de 1975 y reclama el mayor consenso parlamentario posible.

El pronunciamiento resulta significativo. El editorial reconoce que España dio la espalda a una población que había nacido bajo su bandera, que el plazo concedido en 1976 para optar por la nacionalidad fue insuficiente y que la nueva ley puede empezar a corregir una injusticia mantenida durante cincuenta años. También advierte de que un adelanto electoral podría volver a frustrar su aprobación, como ya ocurrió en la anterior legislatura.

Sin embargo, el texto utiliza la expresión «precipitada descolonización» para describir lo sucedido. No fue simplemente una descolonización rápida o mal gestionada: España abandonó el territorio sin culminar el proceso exigido por Naciones Unidas y lo dejó en manos de Marruecos y Mauritania. La descolonización del Sáhara Occidental continúa pendiente.

Más discutible todavía es la afirmación de que la comunidad internacional se inclina por el plan marroquí de autonomía, algo que, según el editorial, habría sido «ratificado» por el Consejo de Seguridad. La resolución 2797 de octubre de 2025 tomó la propuesta marroquí como base para las negociaciones y consideró que una autonomía auténtica podría representar una salida viable, pero no reconoció la soberanía de Marruecos ni determinó de antemano el resultado final. El propio texto mantiene la exigencia de una solución mutuamente aceptable que garantice la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.

También es cierto que la resolución no recibió votos en contra, como recuerda El País, pero esa formulación oculta una votación mucho menos unánime: fue aprobada por once votos, con tres abstenciones y la decisión de Argelia de no participar.

El editorial acierta al reclamar que España empiece a saldar su deuda con los saharauis. Pero esa reparación no debería descansar sobre una lectura que convierta la autonomía bajo soberanía marroquí en el desenlace ya decidido. La nacionalidad puede corregir parte del daño causado a miles de personas; no sustituye el derecho colectivo del pueblo saharaui a decidir libremente el futuro de su territorio.

Fuente: Editorial de El País, 27 de julio de 2026.

España y Marruecos mantienen abierta la batalla por la final del Mundial 2030

Madrid, Barcelona y Casablanca son las tres candidaturas para la final del Mundial 2030. La FIFA no ha decidido y España argumenta tener mejores condiciones frente a Marruecos.

Madrid, Barcelona y Casablanca son las tres candidaturas posibles. La FIFA todavía no ha tomado una decisión y no existen pruebas de que el Gobierno español haya cedido la final a Marruecos.

La sede de la final del Mundial de Fútbol de 2030 continúa sin decidirse. Según una verificación publicada por RTVE, la FIFA no ha confirmado qué país acogerá el último partido del campeonato organizado conjuntamente por España, Portugal y Marruecos.

El Santiago Bernabéu, el Camp Nou y el futuro estadio Hassan II de Casablanca son los tres recintos propuestos que pueden cumplir las exigencias de capacidad para la final. El Gobierno español, el Consejo Superior de Deportes y la Real Federación Española de Fútbol sostienen públicamente que España reúne las mejores condiciones deportivas, organizativas y logísticas.

Marruecos mantiene, por su parte, una intensa campaña en favor de Casablanca, apoyada en la construcción de un estadio con capacidad prevista para unos 115.000 espectadores y en la influencia creciente de su federación dentro del fútbol africano e internacional. Los medios marroquíes insisten en que la decisión permanece abierta y presentan como ventaja la existencia de una única candidatura nacional frente a las opciones de Madrid y Barcelona.

La candidatura marroquí no descansa únicamente en el tamaño del futuro estadio de Casablanca. Rabat combina grandes inversiones, una campaña institucional coordinada y una creciente capacidad de influencia dentro de las estructuras del fútbol internacional. Fouzi Lekjaa, presidente de la federación marroquí y vicepresidente de la Confederación Africana de Fútbol, ocupa una posición relevante en ese entramado, mientras la FIFA ha elegido Rabat para celebrar en 2027 el congreso en el que Gianni Infantino pretende renovar su mandato. Son elementos que no deciden automáticamente la sede, pero ayudan a explicar por qué Marruecos ha conseguido convertir una aspiración inicialmente secundaria en una candidatura capaz de disputar la final a España.

Para Marruecos, además, el Mundial forma parte de una estrategia de proyección internacional que rebasa ampliamente el deporte. Presentarse como potencia moderna, estable y capaz de organizar los grandes acontecimientos mundiales refuerza también su imagen diplomática y ayuda a desplazar del debate cuestiones incómodas, entre ellas la ocupación del Sáhara Occidental. No significa que la sede de la final se esté decidiendo por el conflicto saharaui, pero sí que el éxito de esa diplomacia deportiva fortalece al mismo Estado que utiliza el turismo, las inversiones y los acontecimientos internacionales para normalizar su presencia en el territorio ocupado.

La información desmiente, por ahora, los mensajes que aseguran que Pedro Sánchez ha entregado la final a Marruecos. Pero confirma que existe una competición política y deportiva entre ambos países dentro de una candidatura conjunta cuyas negociaciones comenzaron mucho antes de hacerse públicas.

🔗 Antecedente | España y Marruecos ya negociaban el Mundial de 2030 en 2018

La final no está adjudicada y no existen pruebas de que España la haya entregado. Lo que sí está plenamente abierto es un pulso en el que Marruecos utiliza todas las herramientas de influencia política, económica y deportiva que ha ido acumulando durante los últimos años.

Fuente: VerificaRTVE, 26 de julio de 2026.

Marruecos en espacios públicos españoles y el Sáhara Occidental fuera del debate – OBSERVADOR SAHARAUI

La opinión de Carlos C. García en NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL critica la influencia de Marruecos en la educación y cultura españolas, señalando que la enseñanza del árabe no debe depender de un Estado ocupante. Aboga por más espacios que incluyan el Sáhara Occidental en el debate público y cultural.

Una opinión publicada en NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL, firmada por Carlos C. García, relaciona dos debates recientes: el fin del programa de lengua árabe y cultura marroquí en Andalucía y la salida de Casa Árabe de su sede madrileña en las Escuelas Aguirre.

El texto sostiene que ambos asuntos apuntan a una misma anomalía: la presencia institucional privilegiada de Marruecos en espacios educativos y culturales españoles, mientras el Sáhara Occidental ha sido apartado de forma sistemática del debate público.

La opinión distingue entre la enseñanza del árabe y la influencia directa de Rabat. Señala que el problema no es estudiar lengua árabe ni conocer la cultura árabe, sino que un programa educativo público dependa de un Estado extranjero que proyecta su propio relato y que, además, es la potencia ocupante del Sáhara Occidental.

Respecto a Casa Árabe, el artículo plantea que la institución no ha sido un espacio útil para abordar con libertad cuestiones como la ocupación del Sáhara Occidental, los presos políticos saharauis, las sentencias europeas sobre los recursos naturales o la represión en los territorios ocupados. La conclusión es clara: España no necesita menos cultura árabe, sino menos tutela marroquí y más espacios públicos donde el Sáhara Occidental no quede fuera de plano.

Fuente: Opinión de Carlos C. García publicada en NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La Ley de Nacionalidad Saharaui también es una cuestión de memoria democrática

La publicación de NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL destaca que la Ley de Nacionalidad Saharaui trasciende lo jurídico, siendo una reparación histórica. Se compara con la memoria democrática española, subrayando que España no puede olvidar su pasado en el Sáhara Occidental ni ignorar su deuda con el pueblo saharaui.

La nueva publicación de NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL sobre la Ley de Nacionalidad Saharaui plantea una idea de fondo que merece ser subrayada: esta iniciativa no es solo una cuestión administrativa o jurídica, sino también una forma de reparación histórica.

La comparación con la memoria democrática española ayuda a entenderlo. Como la memoria histórica española, la Ley de Nacionalidad Saharaui no pretende reescribir el pasado: pretende impedir que el olvido siga produciendo injusticia en el presente.

España no puede borrar lo ocurrido en el Sáhara Occidental ni sustituir con una ley de nacionalidad el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Pero sí puede reconocer una deuda concreta con quienes fueron administrados por España, documentados por España y abandonados en el momento decisivo de la descolonización.

La memoria democrática reconoció que España tenía deudas pendientes con sus propias víctimas. La Ley de Nacionalidad Saharaui recuerda que también existe una deuda pendiente con un pueblo que fue administrado por España y abandonado en el momento decisivo de su descolonización.

Fuente: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Vacaciones en Paz vuelve a movilizar a familias y municipios de toda España

El programa Vacaciones en Paz regresa a España, trayendo menores saharauis desde los campamentos de Tinduf para pasar el verano con familias de acogida. Este año, diversas comunidades como Castilla y León, Extremadura y Canarias muestran una amplia solidaridad, destacando las emociones familiares y la importancia de la atención médica para estos niños.

El programa Vacaciones en Paz vuelve estos días a ocupar la actualidad local en distintos puntos de España, con la llegada de menores saharauis procedentes de los campamentos de población refugiada de Tinduf para pasar el verano con familias de acogida.

Las informaciones publicadas en las últimas horas reflejan una amplia movilización territorial. Castilla y León ha recibido a menores en Valladolid, Zamora, León, Burgos y Salamanca; Extremadura ha dado la bienvenida a más de un centenar de niños y niñas saharauis; Canarias participa de nuevo en el programa con la llegada de menores a las islas; y municipios madrileños como Alcalá de Henares o Tres Cantos han celebrado también actos de recepción y acogida.

En varios casos, las crónicas locales destacan la emoción de las familias, la continuidad de los lazos solidarios y la importancia sanitaria del programa, especialmente en revisiones médicas, atención odontológica y oftalmológica, y descanso durante los meses de mayor dureza climática en los campamentos.

Vacaciones en Paz sigue siendo una de las expresiones más visibles de la solidaridad cotidiana con el pueblo saharaui. Cada verano, la llegada de estos menores recuerda que el exilio saharaui no es una realidad lejana, sino una responsabilidad compartida que atraviesa municipios, familias y asociaciones de toda España.

Fuente: Diversas informaciones recogidas

‘Vacaciones en Paz’ en Alcalá: 24 niños saharauis de entre 8 y 12 años participan este verano

El aeropuerto de Valladolid recibe a 126 niños saharauis para pasar el verano en Castilla y León

Los abrazos más esperados del verano: 135 niños saharauis ya están con sus familias extremeñas

Un centenar de niños saharauis llega a Canarias en la 45 edición de Vacaciones en Paz

Teror recibe a 10 menores saharauis del proyecto solidario ‘Vacaciones en Paz’

130 menores saharauis llegan a Cáceres en el programa Vacaciones en Paz

Una veintena de niños saharauis disfruta ya del programa Vacaciones en Paz en Zamora

Los niños saharauis aterrizan en Valladolid para disfrutar del verano

Cerca de un centenar de niños y niñas saharauis llegan a Huelva para disfrutar de un verano en familia gracias a ‘Vacaciones en Paz’

Así es la espera de esta familia de acogida de Mérida a una niña saharaui

La UJI recibe a niños de los campos de refugiados saharauis que pasarán el verano con familias de Castellón

Vacaciones en paz, del desierto al refugio climático de León: «Necesitamos ayuda odontológica y oftalmológica»

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La Ley de Nacionalidad Saharaui avanza entre apoyos, dudas prácticas y desigualdad de trato

La Ley de Nacionalidad Saharaui enfrenta desafíos en su aplicación, como la acreditación documental y los trámites consulares, lo que afecta a los saharauis en la diáspora. Aunque se considera un reconocimiento de derechos, es crucial garantizar un acceso equitativo a la nacionalidad sin crear nuevas barreras según la residencia.

En NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL seguimos la recta final de la Ley de Nacionalidad Saharaui con una cuarta entrega centrada en los retos de aplicación y en la necesidad de mantener el apoyo a la iniciativa.

La proposición de ley puede abrir una vía importante para reconocer derechos a personas saharauis nacidas bajo administración española y a determinados descendientes. Sin embargo, su aplicación no estará exenta de dificultades: acreditación documental, trámites consulares, posibles colapsos administrativos y desigual capacidad de acceso según el lugar de residencia.

Ese es uno de los problemas de fondo que conviene no ocultar. Para muchas personas saharauis fuera de España, especialmente en los campamentos o en otros lugares de la diáspora, el acceso real a la nacionalidad puede depender de procedimientos lentos, citas consulares y documentación difícil de reunir. En cambio, quienes ya se encuentren en España podrían tener más margen para tramitar, acreditar o completar sus expedientes con mayor rapidez.

La ley merece apoyo porque responde a una deuda histórica de España con el pueblo saharaui. Pero ese apoyo debe ir acompañado de una exigencia clara: que el reconocimiento de derechos no termine convertido en una nueva carrera de obstáculos ni en un trato desigual entre saharauis según dónde vivan o qué acceso tengan a la administración.

Fuente: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL.