OBSERVADOR | Breve: Washington refuerza su acercamiento económico a Argelia mientras aumenta la tensión diplomática sobre el Sáhara Occidental

Estados Unidos intensifica sus relaciones económicas con Argelia en un contexto marcado por la creciente tensión diplomática alrededor del Sáhara Occidental.

La Embajada de Estados Unidos en Argel ha destacado este lunes el fortalecimiento de las relaciones económicas entre Washington y Argelia tras una intensa semana de reuniones celebradas en Maryland y Washington dentro del programa SelectUSA, centradas en sectores estratégicos como energía, agricultura, tecnología, logística, industria y minería.

El mensaje llega en un momento especialmente sensible para la región, marcado por el endurecimiento de la posición estadounidense respecto al Sáhara Occidental y por el creciente respaldo diplomático de Washington al plan de autonomía marroquí tras los acontecimientos recientes alrededor de Smara.

Más allá del discurso oficial, el movimiento refleja una realidad geopolítica cada vez más visible: Estados Unidos intenta mantener simultáneamente una alianza estratégica reforzada con Marruecos y una relación económica estable con Argelia, principal apoyo regional del Frente Polisario.

En paralelo, algunos medios y comentaristas próximos al entorno marroquí intentan presentar los recientes contactos entre Washington y Argelia como una señal de que la cuestión saharaui estaría perdiendo centralidad dentro de determinadas dinámicas diplomáticas regionales. Sin embargo, Argelia continúa manteniendo oficialmente su respaldo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática.

En cualquier caso, el contexto actual refleja hasta qué punto el conflicto saharaui aparece cada vez más condicionado por equilibrios geopolíticos, intereses energéticos y relaciones estratégicas internacionales que van mucho más allá del propio territorio.

👉 FUENTE:
US Embassy Algiers

OBSERVADOR | Breve: denuncian la desaparición de un preso político saharaui en una cárcel marroquí

La LPPS denuncia la desaparición del preso político saharaui Jamir Mahmud tras denunciar malos tratos en una prisión marroquí.

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis (LPPS) ha alertado sobre la desaparición del preso civil saharaui Jamir Mahmud, conocido como “Ahmatu Lekueiri”, de la prisión de Ait Melloul 1, en Agadir, donde permanecía encarcelado desde hace años.

Según la organización saharaui, ni la familia ni los allegados del preso conocen actualmente su paradero desde hace aproximadamente diez días. La desaparición se habría producido poco después de difundirse un mensaje de audio en el que el preso reclamaba públicamente la intervención urgente de organizaciones internacionales de derechos humanos para exigir condiciones dignas de detención, el cese de malos tratos y su traslado a una prisión cercana a su familia.

La LPPS denuncia además que Jamir Mahmud sufría “racismo, trato cruel y amenazas” dentro de la cárcel marroquí, así como convivencia forzada con presos comunes e incitación contra él por parte de otros internos. La organización ha pedido a organismos internacionales de derechos humanos que presionen a Marruecos para revelar inmediatamente el paradero del preso saharaui y garantizar su integridad física.

👉 FUENTE:
Sahara Press Service (SPS)

OBSERVADOR | Breve: extrabajadores saharauis de Fosbucraa siguen esperando una indemnización prometida hace casi 15 años

Extrababajadores saharauis de Fosbucraa siguen reclamando a España una indemnización prometida desde 2011 y nunca aplicada oficialmente.

Decenas de antiguos trabajadores saharauis de la empresa minera española Fosbucraa continúan reclamando una indemnización que el Estado español reconoció parcialmente en 2011 pero que nunca llegó a materializarse. Muchos de ellos trabajaron durante la etapa colonial española en la explotación de fosfatos de Bucraa bajo contratos y normativa española, cotizando a la Seguridad Social y cobrando en pesetas antes de la retirada española del Sáhara Occidental.

Un amplio reportaje publicado por elDiario.es recoge los testimonios de antiguos empleados saharauis que denuncian haber sido abandonados tras la ocupación marroquí y la salida de España del territorio. Aunque una reforma de la Ley de Seguridad Social aprobada durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero contemplaba iniciar un procedimiento para estudiar compensaciones económicas, casi quince años después ningún Ejecutivo ha desarrollado el mecanismo necesario para hacerlo efectivo.

El caso vuelve además a conectar con otro debate cada vez más presente dentro de la política española: la responsabilidad histórica y jurídica de España respecto al pueblo saharaui. Mientras continúa la discusión sobre la nacionalidad saharaui o el reconocimiento de derechos pendientes, los antiguos trabajadores de Fosbucraa recuerdan que miles de saharauis trabajaron durante años bajo administración española y siguen esperando algún tipo de reparación o reconocimiento oficial.

OBSERVADOR | Breve: “Nunca hemos oído a ninguno de esos gobiernos condenar la muerte de civiles saharauis por Marruecos”, denuncia Brahim Ghali ante la ONU

Brahim Ghali acusa ante Naciones Unidas a varios gobiernos occidentales de guardar silencio frente a las víctimas civiles causadas por Marruecos en el Sáhara Occidental.

El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha acusado a varios gobiernos occidentales de mantener una “flagrante contradicción moral y política” por condenar las acciones saharauis mientras guardan silencio ante las víctimas civiles causadas por Marruecos en el Sáhara Occidental.

En la carta enviada a Naciones Unidas, Ghali afirma que las fuerzas marroquíes utilizan “todo tipo de armas letales, incluidos drones” contra civiles saharauis, así como contra ciudadanos argelinos, mauritanos y de otras nacionalidades que transitaban por territorios liberados. “Nunca hemos oído a ninguno de esos gobiernos alzar la voz para condenar a las fuerzas de ocupación marroquíes por atacar y matar civiles”, sostiene el dirigente saharaui, que recuerda además que atacar deliberadamente a población civil constituye un crimen de guerra según el Estatuto de la Corte Penal Internacional.

El líder saharaui insiste además en que la guerra “sigue en curso” desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020 y acusa a determinados gobiernos de intentar “ocultar la realidad sobre el terreno” mientras respaldan diplomáticamente la ocupación marroquí y el plan de autonomía impulsado por Rabat. Según Ghali, la única vía para una paz justa y duradera en el norte de África pasa por defender el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.

👉 FUENTE:
Sahara Press Service (SPS)

Más información en: Brahim Ghali denuncia ante la ONU la “hipocresía” internacional sobre el Sáhara Occidental y acusa a Marruecos de mantener una guerra abierta

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (11 de mayo de 2026)

La carta de Brahim Ghali a Naciones Unidas desafía el nuevo clima diplomático impulsado alrededor del Sáhara Occidental tras Smara y devuelve el conflicto a su raíz original: una cuestión de descolonización y ocupación militar.

Brahim Ghali rompe el nuevo relato internacional sobre el Sáhara Occidental

La carta enviada por Brahim Ghali a Naciones Unidas marca probablemente uno de los momentos políticos más importantes vividos por el conflicto del Sáhara Occidental desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020. No sólo por el contenido del mensaje, sino porque supone una respuesta frontal al nuevo clima diplomático que se está intentando construir alrededor de Marruecos y del Frente Polisario tras los acontecimientos de Smara.

Durante los últimos días se ha acelerado claramente un intento internacional de fijar un nuevo marco político sobre el conflicto saharaui. El lenguaje utilizado por algunos gobiernos occidentales y aliados regionales de Rabat ya no gira únicamente alrededor de la “estabilidad”, la “autonomía” o las “negociaciones”, sino que empieza a incorporar conceptos mucho más graves y peligrosos políticamente para el movimiento saharaui. El uso reciente de términos como “terrorismo”, junto al respaldo explícito al llamado “Sáhara marroquí”, revela hasta qué punto determinadas potencias están tratando de desplazar el centro del debate internacional.

Y precisamente ahí es donde la carta de Ghali rompe ese nuevo relato.

Porque el dirigente saharaui devuelve el conflicto a su raíz original: una cuestión de descolonización pendiente inscrita en Naciones Unidas desde 1963 y una ocupación iniciada militarmente en 1975. La carta recuerda además algo que muchas capitales occidentales intentan evitar cuidadosamente desde hace años: que el alto el fuego de 1991 dejó de existir en noviembre de 2020 tras la intervención militar marroquí en Guerguerat y que, desde entonces, el territorio vive nuevamente en una situación de guerra abierta aunque gran parte de la comunidad internacional prefiera mirar hacia otro lado.

El mensaje tiene además otra dimensión importante. Ghali no se dirige únicamente a Marruecos. En realidad, el núcleo político de la carta apunta directamente a los gobiernos occidentales que durante las últimas semanas han intensificado su apoyo diplomático a Rabat mientras guardan silencio ante los bombardeos, ataques con drones y operaciones militares denunciadas por el Frente Polisario desde hace años.

La cuestión resulta especialmente delicada porque el conflicto saharaui está entrando cada vez más en una nueva lógica geopolítica internacional. Estados Unidos refuerza su presencia militar en la región a través de AFRICAN LION, Marruecos consolida alianzas estratégicas en torno a minerales críticos y seguridad atlántica, y Europa parece cada vez más inclinada a sacrificar el derecho internacional en nombre de la estabilidad regional y de sus intereses estratégicos.

En medio de todo ello, el Frente Polisario intenta evitar algo que hoy parece haberse convertido en el verdadero objetivo diplomático de fondo: transformar progresivamente la ocupación del Sáhara Occidental en un hecho consumado internacionalmente aceptable.

Y quizá por eso la carta enviada este 10 de mayo tiene tanta importancia política.

Porque más allá del lenguaje diplomático o de las acusaciones directas, el liderazgo saharaui está lanzando un mensaje claro a Naciones Unidas y a las potencias occidentales: el conflicto no ha terminado, el pueblo saharaui no acepta el nuevo marco político que se intenta imponer desde fuera y la cuestión saharaui sigue abierta pese a todos los intentos de normalización diplomática de la ocupación.

Carlos C. García

TEXTO ÍNTEGRO DE LA CARTA DE BRAHIM GHALI A NACIONES UNIDAS (TRADUCCIÓN AL CASTELLANO)

Bir Lehlu, 10 de mayo de 2026

Sr. António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas
Naciones Unidas, Nueva York

Señor Secretario General:

Me dirijo a usted mediante esta carta para expresar la más firme condena a las declaraciones irresponsables e inexactas emitidas recientemente por algunos gobiernos, las cuales pretenden echar tierra sobre los ojos para ocultar las realidades sobre el terreno en el Sáhara Occidental ocupado y desviar la atención de la guerra agresiva continua que el Estado ocupante marroquí libra contra el pueblo saharaui desde octubre de 1975.

Además de difundir información engañosa, fabricar mentiras y utilizar narrativas falsas como arma, estas declaraciones constituyen una flagrante violación del estatuto internacional del Sáhara Occidental como cuestión de descolonización inscrita en la agenda de Naciones Unidas desde 1963. Asimismo, representan un estímulo directo para que el Estado ocupante marroquí continúe consolidando por la fuerza su ocupación ilegal de nuestro país, reprimiendo a nuestro pueblo y privándolo de su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia.

La historia no tiene piedad. Los gobiernos que participaron en la “Marcha Negra” marroquí de 1975 y proporcionaron armas y financiación al Estado ocupante para invadir y ocupar el Sáhara Occidental son materialmente cómplices de los crímenes cometidos contra el pueblo saharaui y comparten la responsabilidad de prolongar y alimentar el conflicto, poniendo en peligro la paz y la seguridad regionales.

Señor Secretario General:

Aquellos que afirman que actualmente existe un “alto el fuego” en el Sáhara Occidental se engañan a sí mismos y engañan a la comunidad internacional. El Estado ocupante marroquí violó el alto el fuego de 1991 el 13 de noviembre de 2020, cuando sus fuerzas ocuparon ilegalmente más territorio saharaui y construyeron —como usted mismo señaló en su informe (S/2021/843, párrafo 35)— “un nuevo muro de arena de aproximadamente 20 kilómetros en Guerguerat”, además de reforzar su presencia en una superficie de aproximadamente 40 kilómetros cuadrados dentro de la franja de separación.

El propio Estado ocupante declaró desafiante que sus operaciones en Guerguerat eran “irreversibles”, tal y como usted también indicó en su informe (S/2021/843, párrafo 23). Además, el Consejo de Seguridad constató, en sus resoluciones entre 2021 y 2024, y con profunda preocupación, el “colapso del alto el fuego”.

Sus informes y las resoluciones del Consejo de Seguridad confirman que actualmente no existe ningún acuerdo de alto el fuego al que pueda “respetarse” o “regresarse”, tal y como falsamente afirman esas declaraciones.

La realidad incontestable es que, desde que el Estado ocupante marroquí violó con total impunidad el acuerdo de alto el fuego de 1991 y los acuerdos militares relacionados el 13 de noviembre de 2020, ya no existe ningún acuerdo de alto el fuego vigente entre el Ejército saharaui y las fuerzas de ocupación marroquíes. Lo que existe actualmente es un estado de guerra abierta provocado por el Estado ocupante marroquí, que asume por sí solo toda la responsabilidad de sus consecuencias.

Este acto agresivo cometido por el Estado ocupante marroquí obligó al pueblo saharaui a ejercer su legítimo derecho a la autodefensa y a resistir la ocupación, un derecho firmemente establecido y consagrado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, entre ellas las resoluciones de la Asamblea General 2983 (XXVII) de 14 de diciembre de 1972 y 34/37 de 21 de noviembre de 1979, entre otras.

Señor Secretario General:

Todos sus informes sobre la situación relativa al Sáhara Occidental —S/2022/733, S/2023/729, S/2024/707 y S/2025/612— presentados al Consejo de Seguridad en los años 2022, 2023, 2024 y 2025 respectivamente, informan de decenas de “ataques aéreos y otros ataques” realizados por las fuerzas marroquíes que provocaron “víctimas civiles” y “daños materiales”. Estos casos representan únicamente aquello que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) pudo documentar.

Sin embargo, no puede negarse que las fuerzas de ocupación marroquíes, desde la violación del alto el fuego el 13 de noviembre de 2020, han utilizado todo tipo de armas letales, incluidos drones, para matar a decenas de civiles inocentes a sangre fría, no sólo en el Sáhara Occidental, sino también en Argelia y Mauritania, además de ciudadanos de otros países que transitaban por los territorios saharauis liberados.

Atacar deliberadamente a civiles y bienes civiles constituye una norma jurídica firmemente establecida y representa un crimen de guerra conforme al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Asimismo, constituye una violación de las normas del derecho internacional humanitario aplicables a los conflictos armados internacionales. Por ello, el Estado ocupante marroquí debe ser condenado en los términos más firmes y rendir cuentas por sus crímenes continuados contra civiles en el Sáhara Occidental.

Sin embargo, jamás hemos escuchado a ninguno de esos gobiernos alzar la voz para condenar a las fuerzas de ocupación marroquíes por atacar y matar civiles y destruir bienes civiles en el Sáhara Occidental. La contradicción mostrada claramente en las recientes declaraciones emitidas por esos gobiernos es absolutamente indefendible tanto moral como políticamente.

Quienes realmente se preocupan por la estabilidad del norte de África deben comprender que la paz justa y duradera en nuestra región jamás podrá alcanzarse recompensando al Estado ocupante marroquí por su expansionismo y sus intentos de modificar fronteras por la fuerza, ni respaldando su propuesta colonial, sino defendiendo el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. Ese es el único camino válido para lograr una paz justa y duradera.

Le agradecería que hiciera llegar esta carta a los miembros del Consejo de Seguridad.

Le ruego acepte, Señor Secretario General, la expresión de mi más alta consideración y respeto.

Brahim Ghali
Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática
Secretario General del Frente Polisario

OBSERVADOR | Breve: Sumar quiere aprobar la ley de nacionalidad saharaui antes del verano y apunta a Albares

Sumar quiere acelerar la aprobación de la ley de nacionalidad saharaui antes del verano y sitúa las principales dudas en la posición del PSOE y del ministro Albares.

La ley para facilitar la nacionalidad española a ciudadanos saharauis vuelve a moverse en el Congreso después de meses bloqueada en la Comisión de Justicia. Según publica El Periódico, Sumar aspira ahora a cerrar la ponencia parlamentaria antes del verano, aunque dentro del propio grupo reconocen que las principales dudas siguen situándose en la posición del PSOE y, especialmente, en el papel del ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

La propuesta plantea reconocer la nacionalidad por carta de naturaleza a saharauis nacidos antes del 26 de febrero de 1976 —cuando el Sáhara Occidental seguía bajo administración española— así como a sus descendientes. Además, busca reducir de diez a dos años el plazo exigido actualmente a personas apátridas para solicitar la nacionalidad por residencia.

El debate vuelve así a situar sobre la mesa una contradicción política cada vez más visible dentro del Gobierno español: mientras sectores del Ejecutivo intentan avanzar en el reconocimiento jurídico y administrativo hacia los saharauis, la política exterior impulsada desde Exteriores continúa profundamente condicionada por el giro diplomático de 2022 hacia Marruecos.

OBSERVADOR | Breve: Bachir Lehdad reivindica la poesía saharaui como memoria y resistencia

El poeta saharaui Bachir Lehdad reivindica en Santander la literatura y la memoria como formas de resistencia frente al desarraigo y la ocupación.

El poeta y pedagogo saharaui Bachir Lehdad defendió esta semana en Santander el papel de la literatura y de la poesía como parte esencial de la identidad y de la resistencia cultural del pueblo saharaui. Durante la presentación de su obra Versos del exilio y de la arena, Lehdad recordó que la tradición poética ha ocupado históricamente un lugar central en la sociedad saharaui y que, tras el inicio del conflicto del Sáhara Occidental, esa dimensión cultural quedó profundamente ligada a la memoria colectiva y a la propia supervivencia nacional.

El autor denunció además el proceso de erosión cultural que afecta a la población saharaui en los territorios ocupados, mencionando prácticas dirigidas a alterar apellidos, estructuras familiares y elementos de identidad colectiva. En ese contexto, destacó tanto el papel del Frente Polisario como el de las personas mayores en la preservación de la memoria histórica saharaui frente al desarraigo y el exilio.

La intervención de Lehdad dejó también una idea especialmente significativa en el actual contexto político: la cuestión saharaui no se sostiene únicamente sobre el terreno diplomático o militar, sino también sobre la continuidad cultural de un pueblo que sigue utilizando la literatura, la poesía y la memoria como formas de resistencia frente al intento de diluir su identidad nacional.

👉 FUENTE:
El Diario de Asturias – Bachir Lehdad reivindica en Santander la literatura como eje de la identidad y resistencia saharaui

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (10 de mayo de 2026)

El aniversario del Frente Polisario llega marcado por la creciente presión internacional para redefinir el conflicto del Sáhara Occidental desde parámetros geopolíticos y de seguridad.

El Frente Polisario y el nuevo intento de cerrar el conflicto saharaui desde fuera

Hay aniversarios que funcionan simplemente como conmemoraciones históricas. Y hay otros que llegan cargados de presente. El 10 de mayo de 2026 pertenece claramente a esta segunda categoría.

Más de medio siglo después del nacimiento del Frente Polisario, el conflicto del Sáhara Occidental atraviesa probablemente uno de los momentos políticos más delicados de las últimas décadas. No porque el pueblo saharaui haya desaparecido del tablero internacional, sino precisamente porque sigue ahí cuando muchos pensaban que el tiempo, el desgaste y la geopolítica terminarían borrándolo.

Eso es lo que explica buena parte de lo que estamos viendo estas semanas.

Las declaraciones de Estados Unidos, el endurecimiento del lenguaje diplomático occidental tras Smara, AFRICAN LION en Dajla, la presión creciente alrededor de la autonomía marroquí y la utilización cada vez más abierta de términos como “terrorismo” no son episodios aislados. Forman parte de un mismo movimiento político que empieza a resultar cada vez más visible: el intento de transformar una ocupación nunca reconocida internacionalmente en una normalidad diplomática aceptable.

Y precisamente ahí aparece el problema que muchas capitales occidentales parecen incapaces de resolver.

Porque el Sáhara Occidental no es simplemente un asunto de estabilidad regional ni una pieza más dentro de los nuevos equilibrios estratégicos del norte de África. Sigue siendo un territorio pendiente de descolonización reconocido como tal por Naciones Unidas. Y el Frente Polisario continúa existiendo porque la cuestión saharaui sigue sin resolverse más de cincuenta años después.

Ese es el dato político esencial que incomoda.

Por eso resulta tan significativo que, en pleno aniversario del Polisario, el debate internacional ya casi no gire alrededor del referéndum prometido durante décadas. La palabra “autodeterminación” sigue apareciendo formalmente en algunos discursos diplomáticos, pero el verdadero movimiento político se desplaza claramente hacia otro lugar: convertir la autonomía marroquí en la única salida admisible y presentar cualquier resistencia a ese escenario como un obstáculo para la estabilidad regional.

La lógica es transparente. Primero se vacía políticamente el conflicto. Después se transforma en una cuestión de seguridad. Finalmente se normaliza la ocupación como un hecho irreversible.

Lo que ocurre es que la historia raramente funciona de forma tan simple.

Porque si algo demuestra precisamente la existencia misma del Frente Polisario en 2026 es que ni la ocupación, ni el paso del tiempo, ni la presión internacional han conseguido eliminar la cuestión nacional saharaui. Al contrario. Cada intento de cerrar el conflicto desde fuera sin abordar realmente el derecho de autodeterminación vuelve a reabrir la misma contradicción política que lleva más de medio siglo atravesando el Sáhara Occidental.

Y probablemente ésa sea la gran realidad que explica este aniversario.

El Frente Polisario no llega a este 10 de mayo en su momento más cómodo. La presión internacional es real. El contexto geopolítico se ha endurecido claramente. Y las grandes potencias parecen cada vez más dispuestas a priorizar intereses estratégicos sobre legalidad internacional.

Pero precisamente por eso este aniversario tiene hoy tanta carga política.

Porque recuerda que el conflicto saharaui sigue existiendo. Que el pueblo saharaui continúa reclamando decidir su futuro. Y que medio siglo después todavía hay una pregunta que nadie ha conseguido borrar completamente del escenario internacional: quién tiene realmente derecho a decidir el destino del Sáhara Occidental.

Carlos C. García

EL OBSERVADOR SAHARAUI | España y la renuncia definitiva a su responsabilidad histórica

La reacción del Gobierno español ante el ataque del Frente Polisario en Esmara evidencia un alineamiento cada vez más claro con Marruecos y reabre el debate sobre la responsabilidad histórica de España en el Sáhara Occidental.

La condena del Gobierno español al ataque del Frente Polisario contra posiciones militares marroquíes en el Sáhara Occidental confirma algo mucho más profundo que un simple posicionamiento diplomático: España ha decidido alinearse completamente con la potencia ocupante frente al pueblo saharaui.

La antigua potencia administradora del territorio —que nunca transfirió legalmente la soberanía del Sáhara Occidental— actúa hoy como respaldo político de la ocupación marroquí y criminaliza, de facto, la resistencia armada de un pueblo reconocido por Naciones Unidas como pendiente de descolonización.

Mientras Europa legitima la resistencia ucraniana frente a una ocupación extranjera, niega ese mismo principio cuando se trata del pueblo saharaui. El doble rasero resulta cada vez más obsceno.

Cincuenta años después de abandonar el territorio, España no solo sigue sin asumir sus responsabilidades históricas y jurídicas: ahora parece dispuesta a situarse abiertamente contra quienes continúan reclamando el derecho que Naciones Unidas nunca les retiró —el derecho a decidir libremente sobre su tierra y su futuro.

Fuente. Agencias