En la entrevista de Pedro Sánchez, no se abordó el Sáhara Occidental, a pesar de su relevancia en la relación España-Marruecos. Se falou de la crisis migratoria en Ceuta sin mencionar temas saharauis.
El Sáhara Occidental quedó completamente fuera de la entrevista concedida por Pedro Sánchez a la Cadena SER en la que el presidente del Gobierno abordó durante cerca de cuarenta minutos la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta y defendió la cooperación mantenida con Marruecos durante la crisis.
Según recoge Contramutis, ni Sánchez ni el periodista Aimar Bretos introdujeron la cuestión saharaui, pese a que durante las últimas semanas distintos medios han relacionado el análisis de lo ocurrido en Ceuta con las relaciones entre España y Marruecos, la política española sobre el Sáhara Occidental y otros asuntos pendientes entre ambos países.
La publicación recuerda además el precedente de mayo de 2021, cuando el Parlamento Europeo vinculó expresamente la utilización de la presión migratoria por parte de Marruecos con la hospitalización en España del presidente saharaui Brahim Ghali y con el contexto diplomático relacionado con el Sáhara Occidental.
En la entrevista de este lunes, Sánchez descartó que la información disponible permita atribuir a las autoridades marroquíes responsabilidad en los acontecimientos de julio y señaló, en cambio, la actividad en redes vinculada a Rusia, Israel y la extrema derecha internacional. El Sáhara Occidental no apareció en ninguna de las preguntas ni de las respuestas.
Pedro Sánchez, en una entrevista, negó la implicación de Marruecos en la crisis de Ceuta. No mencionó el Sáhara Occidental ni a Argelia, importantes en el contexto actual de relaciones entre estos países, generando interrogantes.
Durante la entrevista concedida a Hoy por Hoy, en la Cadena SER, Pedro Sánchez ha abordado este lunes la crisis de Ceuta y ha descartado que la información disponible por el Gobierno permita atribuir a las autoridades marroquíes una participación en la entrada masiva registrada a finales de julio. Al referirse, en cambio, a la desinformación difundida alrededor de aquellos acontecimientos, el presidente ha señalado redes asociadas con Rusia, Israel y una internacional ultraderechista.
Hay además dos ausencias significativas en la entrevista. Ni Pedro Sánchez ni el periodista Aimar Bretos introdujeron el Sáhara Occidental en la explicación de lo sucedido, pese al precedente de la crisis fronteriza de 2021. Tampoco apareció Argelia, después del reciente acercamiento entre Madrid y Argel.
Por qué esas ausencias resultan relevantes, qué ocurrió en Ceuta en 2021 y qué lugar ocupa actualmente la relación España-Marruecos-Argelia forman parte del análisis publicado en NOTEOLVIDES.
La diputada saharaui Tesh Sidi destaca la necesidad de responsabilizar a Marruecos por la crisis en Ceuta y urge a España a diversificar relaciones en el Magreb, tras advertir que Ceuta y Melilla podrían ser absorbidas por Marruecos.
La diputada saharaui Tesh Sidi ha defendido en una entrevista publicada este domingo por Menorca – Es Diari que la respuesta a la crisis de Ceuta debe pasar por señalar directamente a Marruecos y mostrar firmeza ante Rabat. Sidi realizó estas declaraciones durante su participación en el ciclo de Tertúlies d’Estiu de Es Mercadal, en Menorca.
La diputada sostiene que el Gobierno español está presentando lo ocurrido principalmente como una crisis migratoria y evitando señalar responsabilidades políticas. «No puedes decir que han crecido las mafias y que tenemos un vecino excelente», afirma, antes de recordar el precedente del Sáhara Occidental y advertir de que, si España no actúa con firmeza, «Ceuta y Melilla acabarán bajo órbita de Marruecos. Pasó con el Sáhara, ahora vienen a por más».
Sidi plantea además que España debería reducir su dependencia estratégica de Marruecos, revisar en el marco europeo determinados acuerdos económicos y diversificar sus relaciones en el Magreb. En la entrevista menciona ámbitos como las infraestructuras, las inversiones y los recursos estratégicos, y considera que la política hacia Rabat no puede descansar en la existencia de un único socio regional.
La diputada aborda también su experiencia como niña de Vacaciones en Paz, el papel de la comunidad saharaui y la necesidad de ocupar espacios políticos e institucionales. Sobre el Sáhara Occidental, se muestra optimista y sostiene que la defensa de la causa requiere «pragmatismo, utilidad e inteligencia política» para aprovechar los momentos en los que existe mayor atención pública.
Mustapha El Khalfi, exministro marroquí, relaciona los recientes eventos en Ceuta y Melilla con la ley de nacionalidad para saharauis. Ambos reflejan un cambio estratégico en las relaciones entre Marruecos y España.
El exministro marroquí de Comunicación Mustapha El Khalfi ha situado los recientes acontecimientos registrados en Ceuta y Melilla y la proposición de ley española sobre la nacionalidad de los saharauis en un mismo escenario de cambio en las relaciones entre Marruecos y España. En una entrevista difundida por Equipe Media, El Khalfi calificó ambos asuntos como dos acontecimientos «graves» y como parte de un «cambio estratégico».
Al referirse a los intentos de entrada en Ceuta, El Khalfi señaló que antes de los acontecimientos existió actividad en redes sociales y plataformas vinculadas a las rutas migratorias. Según explicó, esas redes aprovecharon el contexto generado por decisiones adoptadas en España y la existencia previa de una importante disposición de jóvenes marroquíes a intentar el cruce.
El antiguo ministro abordó después la proposición de ley sobre la nacionalidad española para saharauis nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1977. El Khalfi sostuvo que su aprobación podría crear en España lo que denominó un nuevo «foco de apoyo al separatismo», y destacó que la iniciativa ha avanzado en el Congreso con el respaldo de distintas fuerzas políticas.
Las declaraciones resultan especialmente significativas porque un antiguo miembro del Gobierno marroquí coloca expresamente los acontecimientos de Ceuta y la iniciativa española sobre la nacionalidad saharaui dentro de un mismo análisis de las relaciones entre Rabat y Madrid, aunque no afirma que uno de los acontecimientos haya sido organizado como respuesta directa al otro.
La viñeta de Oroz en el Diario de Navarra destaca el continuo enfoque en Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental como puntos clave en las relaciones entre España y Marruecos.
La viñeta de Oroz publicada hoy, 27 de agosto, en Diario de Navarra reúne en un mismo «mando» tres nombres que vuelven una y otra vez a la actualidad de las relaciones entre España y Marruecos: Ceuta, Melilla y Sáhara Occidental.
Durante una ceremonia del Eid al Maulud, el ministro marroquí Ahmed Toufiq mencionó a Ceuta, evocando la «liberación de ciudades ocupadas». Esto reavivó interpretaciones sobre las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
Ceuta ante Mohamed VI: Marruecos viste de historia y religión una reivindicación territorial que no abandona
El analista saharaui Taleb Alisalem relaciona la crisis de Ceuta con la política española hacia Marruecos y el Sáhara Occidental, destacando la presión marroquí a través de diferentes estrategias.
El analista y activista saharaui Taleb Alisalem publica este domingo en ABC un amplio artículo en el que conecta la actual crisis de Ceuta con la política seguida por España hacia Marruecos y con el precedente del Sáhara Occidental. Bajo el título «Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover», el texto ocupa dos páginas de la edición impresa del diario.
Alisalem sitúa uno de los puntos de inflexión en el cambio de posición del Gobierno español sobre el Sáhara Occidental en 2022. A partir de ahí desarrolla una tesis conocida en sus análisis: la estrategia marroquí no debe entenderse únicamente en términos de una hipotética ocupación militar, sino como un proceso de presión continuada mediante la migración, la diplomacia, la economía, las inversiones y la construcción progresiva de hechos consumados.
El autor recuerda también el proyecto histórico del denominado «Gran Marruecos» y considera que la ocupación del Sáhara Occidental en 1975 constituye su manifestación más evidente. Ceuta y Melilla, sostiene, continúan formando parte del imaginario reivindicativo marroquí, aunque advierte de que interpretar esa estrategia como la preparación de una ocupación militar inmediata impediría comprender métodos mucho más graduales.
Uno de los pasajes más contundentes del artículo cuestiona que Marruecos carezca de capacidad para controlar su frontera cuando decide hacerlo. Taleb contrapone esa supuesta incapacidad con el enorme dispositivo de seguridad y militar que Rabat mantiene desde hace décadas en el Sáhara Occidental y plantea que la presión fronteriza debe ser analizada también como un instrumento político.
El artículo dedica además atención a la dimensión internacional: las relaciones de Marruecos con Estados Unidos e Israel, la posición de Argelia y una Europa que, según Alisalem, sigue contemplando en demasiadas ocasiones la cuestión saharaui como un asunto bilateral o secundario. En ese marco introduce una de las ideas que atraviesan todo el texto: lo ocurrido en el Sáhara Occidental no puede separarse completamente de lo que España observa ahora en Ceuta y Melilla.
La conclusión es especialmente crítica con la respuesta española. Para Taleb Alisalem, España ha terminado atrapada en una relación en la que quien dispone de capacidad para provocar periódicamente una crisis aparece después como imprescindible para resolverla. Y resume el método que atribuye a Rabat con una frase sencilla: «Marruecos sabe esperar».
Una lectura extensa y particularmente oportuna en un momento en el que Ceuta y Melilla han vuelto a colocar las relaciones hispano-marroquíes bajo presión y el Sáhara Occidental reaparece, una vez más, detrás de muchas de las preguntas de fondo.
La crisis en Ceuta podría complicar la aprobación de la Ley de Nacionalidad Saharaui, prevista para el 10 de septiembre, enfrentando obstáculos en el Senado y posibles cambios en el apoyo del PSOE.
La crisis abierta en Ceuta podría añadir una nueva incertidumbre a la tramitación de la Ley de Nacionalidad Saharaui, cuyo debate y votación en el Pleno del Congreso están previstos para el próximo 10 de septiembre, según analiza Lluís Rodríguez Capdevila en El Sáhara Occidental.
Rodríguez recuerda que el dictamen salió adelante en la Comisión de Justicia el 23 de julio, pero señala dos posibles obstáculos en el tramo final: la posición del Partido Popular en el Senado, donde cuenta con mayoría absoluta, y la posibilidad de que el PSOE reconsidere su respaldo para evitar una nueva confrontación con Marruecos después de la crisis migratoria de Ceuta. Esta última posibilidad es, por ahora, una hipótesis política planteada por el autor.
El artículo recuerda también que la proposición no concede automáticamente la nacionalidad española al conjunto del pueblo saharaui. La norma abre una vía excepcional para quienes nacieron en el Sáhara Occidental bajo administración española y contempla también mecanismos para determinados descendientes, además de reducir a dos años el periodo de residencia exigido para solicitar la nacionalidad.
Lluís Rodríguez Capdevila insiste, además, en una distinción esencial: la ley puede representar una medida de reparación histórica, pero no sustituye el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación ni resuelve la descolonización pendiente del Sáhara Occidental. En su análisis, la deuda histórica de España no se agota con una eventual concesión de nacionalidad.
La advertencia política llega en un momento especialmente delicado. El autor recuerda que una proposición similar ya decayó en la legislatura anterior y señala que, si el Senado introduce cambios o veta el texto, la iniciativa tendría que volver al Congreso, abriendo de nuevo la posibilidad de retrasos o incluso de que una eventual disolución de las Cortes impidiera su aprobación definitiva.
Una lectura especialmente oportuna ante un mes de septiembre que puede resultar decisivo para una iniciativa largamente esperada por muchas familias saharauis y que todavía debe superar varios obstáculos parlamentarios.
Moisés Ponce de León Iglesias conteste l’expression « enclaves espagnoles au Maroc » et explique pourquoi Ceuta et Melilla ne correspondent pas à cette définition.
Dans une tribune publiée ce samedi par Algérie Patriotique, Moisés Ponce de León Iglesias, ancien maître de conférences à l’Université Rennes 2, conteste une expression presque systématiquement utilisée dans les médias francophones : celle des « enclaves espagnoles au Maroc » pour désigner Ceuta et Melilla.
L’auteur estime que cette formulation est « factuellement et juridiquement incorrecte ». Il propose de parler plutôt des « deux villes autonomes espagnoles sur la côte nord-africaine », rappelant qu’une enclave est, par définition, un territoire entièrement entouré par celui d’un autre État. Ceuta et Melilla disposant d’un littoral et d’eaux territoriales, elles ne répondent donc pas à cette définition.
Ponce de León va plus loin et considère que l’usage répété du terme « enclave » n’est pas politiquement neutre : « L’expression “deux enclaves espagnoles au Maroc” est un abus de langage qui n’est pas exempt d’intentionnalité politique. » Il invite également à s’interroger sur le fait que Rabat n’a jamais porté devant la Cour internationale de Justice ses revendications de souveraineté sur les deux villes.
Une lecture particulièrement actuelle au moment où les autorités marocaines relancent leurs revendications sur Ceuta et Melilla et où Madrid vient de réaffirmer son rejet catégorique de toute remise en cause de la souveraineté espagnole.
La historiadora Margarita Torres discute en una entrevista la reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla, argumentando su historia y defendiendo que nunca formaron parte de Marruecos, citando acuerdos firmados y eventos históricos claves.
La historiadora Margarita Torres analiza en una entrevista en La Tarde de COPE las recientes reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla y repasa los argumentos históricos con los que rechaza que ambas ciudades hayan formado parte de Marruecos.
Torres recorre la historia de Ceuta y Melilla desde la Antigüedad, recuerda los tratados firmados con los sultanes marroquíes y cuestiona el denominado «derecho histórico y geográfico» invocado actualmente desde Rabat. Algunas de sus afirmaciones —como que «hasta 1957 el Reino de Marruecos no existía»— forman parte de la interpretación histórica defendida por la entrevistada y están expresadas en términos especialmente contundentes.
Para EL OBSERVADOR SAHARAUI, resulta particularmente interesante su referencia a 1975: «Si los ceutíes, los melillenses y todos los españoles quieren saber lo que está pasando ahora mismo en Ceuta, pues que se estudien la Marcha Verde del 75». Torres extiende además su advertencia a Melilla y Canarias.
Una entrevista de 26 minutos que aporta una perspectiva histórica al debate abierto tras la crisis de Ceuta y las nuevas declaraciones oficiales marroquíes sobre las dos ciudades españolas.