OPINIÓN | Trump no puede mediar en el Sáhara Occidental si ya ha elegido el resultado

Brahim Ghali advierte que los esfuerzos estadounidenses por mediar en el conflicto del Sáhara Occidental fracasarán si continúan apoyando la autonomía marroquí y eligiendo interlocutores alternativos al Frente Polisario.

Brahim Ghali advierte de que los esfuerzos estadounidenses difícilmente prosperarán mientras Washington respalde la autonomía marroquí y busque interlocutores alternativos al Frente Polisario. Su mensaje señala la principal contradicción de la supuesta mediación de Trump.

Por EL OBSERVADOR SAHARAUI

Brahim Ghali no ha rechazado una intervención de Estados Unidos en la búsqueda de una solución para el Sáhara Occidental. Al contrario, ha dejado abierta la posibilidad de que Washington rectifique y vuelva al marco del Derecho Internacional. Pero también ha advertido de lo evidente: los esfuerzos de Donald Trump difícilmente llegarán a buen puerto mientras su Administración permanezca alineada con Marruecos.

La contradicción es difícil de ocultar. Estados Unidos impulsa conversaciones entre las partes, pero respalda al mismo tiempo el plan marroquí de autonomía y trata de presentarlo como el desenlace deseable. No se puede ejercer de mediador cuando ya se ha elegido el resultado y solo queda convencer al pueblo saharaui de que lo acepte.

Ghali recuerda que el Sáhara Occidental no es una provincia marroquí pendiente de recibir más competencias. Es un territorio no autónomo cuyo proceso de descolonización continúa inconcluso. Por eso, la autodeterminación no puede reducirse a discutir las condiciones de una autonomía dentro de Marruecos: debe permitir que los saharauis decidan libremente su futuro.

El presidente saharaui también ha reaccionado ante los contactos estadounidenses con el denominado Movimiento Saharauis por la Paz. Escuchar distintas opiniones puede presentarse como pluralismo, pero dar espacio político a interlocutores alternativos dentro de una negociación puede convertirse en una forma de debilitar al Frente Polisario, reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo del Sáhara Occidental.

Trump todavía puede desempeñar un papel útil, pero tendría que abandonar la pretensión de cerrar la descolonización mediante una solución escrita previamente en Rabat. Mediar no consiste en presionar a la parte ocupada para que acepte las condiciones de quien ocupa el territorio.

La advertencia de Ghali es, por tanto, sencilla: habrá negociación cuando el resultado permanezca abierto, la autodeterminación sea respetada y ninguna potencia intente sustituir al representante saharaui por interlocutores más cómodos. Mientras eso no ocurra, Washington no estará mediando. Estará intentando imponer.

Organizaciones saharauis condenan la visita del embajador de Estados Unidos a El Aaiún ocupado

Organizaciones saharauis condenan la visita del embajador estadounidense Richard Duke Buchan III a El Aaiún, sosteniendo que legitima la ocupación marroquí y vulnera el estatus del Sáhara Occidental.

Organizaciones de la sociedad civil saharaui en los territorios ocupados han condenado la visita del embajador de Estados Unidos en Marruecos, Richard Duke Buchan III, a El Aaiún, al considerar que vulnera el estatuto jurídico internacional del Sáhara Occidental y contribuye a legitimar la ocupación marroquí.

El desplazamiento tuvo además un contenido económico concreto. Durante la visita se firmó una subvención de la Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos, USTDA, para financiar los estudios preliminares de ingeniería de un proyecto de producción de amoníaco verde promovido por el consorcio ORNX en El Aaiún. La ayuda anunciada asciende a 5,7 millones de dólares y se presenta como la primera financiación federal estadounidense para un proyecto privado en el territorio ocupado.

El proyecto industrial completo se estima en unos 4.500 millones de dólares y prevé utilizar energía eólica y solar, electrolizadores y agua marina desalada para producir hidrógeno y amoníaco verde. Marruecos ya había asignado terrenos en El Aaiún al consorcio sin contar con el consentimiento del pueblo saharaui.

En un comunicado difundido por Sahara Press Service, las organizaciones sostienen que la visita no puede considerarse una actividad diplomática rutinaria. A su juicio, supone un respaldo político y económico a Rabat y forma parte de los intentos de convertir la ocupación en un hecho consumado mediante inversiones, infraestructuras y acuerdos internacionales.

El texto recuerda que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Ninguna visita oficial, financiación o proyecto energético puede modificar ese estatuto ni sustituir el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a decidir sobre sus tierras y recursos.

Las organizaciones advierten asimismo de que estas actuaciones debilitan la confianza en Estados Unidos como impulsor de las conversaciones políticas. Washington promueve contactos entre las partes mientras respalda el plan marroquí de autonomía y transforma ahora ese apoyo político en participación económica directa dentro del territorio ocupado.

Por ello, reclaman al Gobierno estadounidense que suspenda las medidas unilaterales y se abstenga de promover proyectos en el Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui y de su representante, el Frente Polisario.

El comunicado pide también una respuesta de Naciones Unidas, la Unión Africana y la Unión Europea, e insta a las misiones diplomáticas extranjeras a no participar en actividades que normalicen la ocupación o faciliten la explotación de los recursos naturales saharauis.

Fuente: Sahara Press Service (SPS), 29 de julio de 2026.

Isabel Lourenço conecta la carretera Trump, el puerto de Dajla y la ocupación del Sáhara Occidental

Isabel Lourenço, investigadora portuguesa, argumenta que la carretera Tiznit-Dajla, el puerto y concesiones energéticas son parte de una estrategia para consolidar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, ignorando el consentimiento del pueblo.

La investigadora y activista portuguesa sostiene que la carretera, el futuro puerto y las concesiones energéticas no son proyectos aislados, sino piezas de una estrategia destinada a integrar el territorio ocupado en intereses marroquíes, estadounidenses e israelíes. – LECTURA COMENTADA

El supuesto bautizo de la carretera Tiznit-Dajla con el nombre de Donald Trump puede parecer una nueva extravagancia diplomática de Mohamed VI. Isabel Lourenço propone, sin embargo, mirar más allá del homenaje y situar la infraestructura dentro de una operación económica y geopolítica mucho más amplia.

En una extensa contribución publicada el 28 de julio, la investigadora del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Oporto analiza la conexión entre la carretera, el futuro Puerto Atlántico de Dajla y las actividades energéticas promovidas en las aguas del Sáhara Occidental ocupado. Su conclusión es clara: no estamos ante proyectos independientes, sino ante una arquitectura destinada a producir hechos consumados y presentar la ocupación como irreversible.

Lourenço presta especial atención al significado de colocar el nombre de Trump sobre una vía que atraviesa El Aaiún, Bojador y Dajla. La toponimia, recuerda, nunca es neutral en un territorio colonial. Nombrar carreteras, puertos o ciudades sirve también para reclamar el espacio, imponer un relato de soberanía y borrar la condición anterior del territorio.

El nombre de Trump convertiría así el reconocimiento estadounidense de diciembre de 2020 en una presencia material sobre el terreno. La proclamación no modificó el estatuto jurídico del Sáhara Occidental, pero ofreció a Rabat una cobertura política que Marruecos utiliza para atraer inversiones, construir infraestructuras y normalizar internacionalmente la ocupación.

El eje central del análisis es el Puerto Atlántico de Dajla. La carretera proporciona el corredor terrestre necesario para enlazarlo con las redes marroquíes, las zonas industriales y los proyectos agrícolas, pesqueros y energéticos previstos alrededor del complejo. Marruecos quiere presentarlo además como salida al océano para los países del Sahel, convirtiendo la dependencia logística en una forma indirecta de aceptación de sus pretensiones territoriales.

Lourenço examina también el interés estratégico que un puerto de gran calado en la fachada atlántica africana puede tener para Estados Unidos. La autora no afirma que exista un acuerdo para instalar una base militar en Dajla: reconoce expresamente que no hay pruebas públicas. Sí considera legítimo preguntarse por el posible uso futuro de infraestructuras comerciales con funciones logísticas, de seguridad o de apoyo militar.

El tercer elemento es la participación israelí en la exploración de hidrocarburos frente a las costas ocupadas. El texto recuerda los permisos atribuidos a NewMed Energy y Adarco Energy en el bloque denominado Boujdour Atlantique. Habla correctamente de exploración, no de extracción comercial ya confirmada, pero advierte de que estas concesiones incorporan intereses israelíes a la explotación proyectada de recursos saharauis sin el consentimiento de su pueblo.

La fuerza del análisis reside en unir las piezas: la carretera asegura la continuidad terrestre; el puerto ofrece la plataforma marítima y logística; las concesiones abren el frente energético; y el respaldo estadounidense protege políticamente el conjunto.

Marruecos intenta sustituir el Derecho Internacional por la acumulación de obras, contratos e intereses extranjeros. Primero convierte la ocupación en un inmenso proyecto de construcción. Después presenta ese «desarrollo» como prueba de soberanía.

Pero, como recuerda Isabel Lourenço, una infraestructura no crea un título territorial. Una carretera no sustituye al referéndum, un puerto no reemplaza el consentimiento del pueblo saharaui y una concesión marroquí no entrega derechos sobre unas aguas que no pertenecen a Marruecos.

Lectura completa: Isabel Lourenço, investigadora del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Oporto y especialista en el Sáhara Occidental, 28 de julio de 2026.

Jatri Adduh alerta contra los intentos de borrar la descolonización del Sáhara Occidental

El embajador saharaui Jatri Adduh advirtió sobre la manipulación del conflicto del Sáhara Occidental como simple política, enfatizando la autodeterminación del pueblo saharaui y la importancia de un referéndum libre y transparente.

El embajador de la República Saharaui en Argelia, Jatri Adduh, ha advertido contra las maniobras destinadas a presentar la cuestión del Sáhara Occidental como un simple conflicto político o un reparto de poder, en lugar de reconocer su naturaleza como proceso de descolonización pendiente.

Durante la clausura de un foro científico celebrado en Argel, el diplomático saharaui afirmó que la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad no reconoce soberanía alguna de Marruecos sobre el territorio ni convierte el plan de autonomía marroquí en la única base de negociación. Según explicó, la resolución mantiene abierta la consideración de distintas propuestas que garanticen la autodeterminación del pueblo saharaui y conserva sin cambios el mandato de la MINURSO.

Jatri Adduh destacó también la propuesta ampliada presentada por el Frente Polisario al secretario general de Naciones Unidas en octubre de 2025. La iniciativa plantea la celebración de un referéndum libre y transparente y ofrece negociar relaciones estratégicas y garantías mutuas con Marruecos si el pueblo saharaui opta por la independencia.

El embajador señaló que el Frente Polisario ha participado de buena fe en los recientes contactos impulsados con la intervención de Naciones Unidas y Estados Unidos, pero insistió en que ninguna solución será legítima si no permite al pueblo saharaui ejercer su derecho a la autodeterminación y ratificar democráticamente el resultado.

Adduh concluyó que desvirtuar la cuestión saharaui y separarla del marco de la descolonización supone vulnerar el Derecho Internacional. La autodeterminación, afirmó, continúa siendo la única vía capaz de garantizar una paz justa y duradera en la región.

Fuente: Sahara Press Service (SPS), 28 de julio de 2026.

OPINIÓN | Mohamed VI regala a Trump lo que no es suyo

El supuesto bautizo de la carretera Tiznit-Dajla resume una política habitual de Rabat: utilizar el territorio y los recursos del pueblo saharaui para comprar apoyos internacionales

Mohamed VI ha decidido homenajear a Donald Trump con una carretera que atraviesa el Sáhara Occidental ocupado. Al menos así lo ha presentado el propio presidente estadounidense en un vídeo difundido en Truth Social, aunque por ahora no conste una decisión oficial marroquí que confirme el cambio de nombre.

Pero el problema no es administrativo. Tampoco consiste únicamente en la conocida afición de Trump por los homenajes, los edificios y las infraestructuras que llevan su nombre.

La cuestión es mucho más sencilla: Mohamed VI vuelve a regalar lo que no es suyo.

La carretera pasa por El Aaiún, Bojador y Dajla, ciudades de un territorio sobre el que Marruecos no posee soberanía reconocida internacionalmente. El Sáhara Occidental sigue inscrito por Naciones Unidas como territorio no autónomo pendiente de descolonización, y su pueblo conserva el derecho a decidir su futuro.

Rabat actúa, sin embargo, como propietario. Construye puertos, carreteras y proyectos energéticos; concede licencias pesqueras; comercializa fosfatos, productos agrícolas y otros recursos; y emplea todo ese patrimonio para fortalecer alianzas diplomáticas y presentar la ocupación como un hecho irreversible.

El homenaje a Trump responde a la misma lógica. Marruecos intenta recompensar al presidente que reconoció en 2020 sus pretensiones sobre el Sáhara Occidental y asegurar que Washington mantenga una posición favorable a la anexión.

Mohammed VI entrega a Trump aquello que Rabat no tiene. Puede poner el nombre del presidente estadounidense en un vídeo, en un cartel o incluso en una carretera. Lo que no puede entregar legalmente es una tierra que pertenece al pueblo saharaui.

El asfalto no concede soberanía. La propaganda tampoco.

Fuente de referencia e imagen utilizada: Tunisie Numérique, «Sahara occidental: Mohammed VI donne à Trump ce que Rabat n’a pas», 28 de julio de 2026.

EL OBSERVADOR SAHARAUI

La República Saharaui interviene en el Consejo Ejecutivo de la Unión Africana

La República Saharaui asiste a la 49.ª sesión del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana, defendiendo la independencia financiera y propuestas para auditorías internas. Apoya el presupuesto del Parlamento Panafricano y reconoce los esfuerzos contra el ébola.

La República Saharaui participa en la 49.ª sesión ordinaria del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana, que se celebra los días 28 y 29 de julio en Addis Abeba. La delegación está encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beiset, acompañado por el representante permanente ante la organización continental, Liman Aba Ali, y la asesora de la misión Ama Sidi Abdallah.

La reunión examina, entre otros asuntos, la aplicación de la Agenda 2063, los avances en la ratificación de los tratados de la antigua Organización de la Unidad Africana y de la actual Unión Africana, así como el desarrollo del tema elegido por la organización para 2026.

Durante el debate sobre el informe del Comité de Representantes Permanentes, la delegación saharaui defendió el fortalecimiento de la independencia financiera de la Unión Africana y una mayor apropiación continental de sus instituciones y programas. Al mismo tiempo, pidió que las contribuciones económicas tengan en cuenta las capacidades reales de los distintos Estados miembros.

La representación de la República Saharaui respaldó además las conclusiones de la investigación que eximió a la Secretaría del Área de Libre Comercio Continental Africana de irregularidades o pagos indebidos. A su juicio, el expediente debe darse por cerrado de acuerdo con los resultados de esa investigación.

En relación con la posible contratación de una empresa extranjera para realizar una auditoría, la delegación reclamó que se garantice la confidencialidad de los documentos financieros de la Unión. Defendió que las auditorías sean realizadas por la Junta de Auditores Externos de los Estados miembros o por empresas registradas en países africanos, evitando la entrega de información sensible a entidades ajenas al continente.

La delegación saharaui expresó también su apoyo al informe y al presupuesto del Parlamento Panafricano, aunque solicitó un aumento de los recursos destinados a la institución para que pueda cumplir plenamente sus funciones. Asimismo, destacó los avances de la Agencia Africana de Acreditación.

La intervención concluyó con un reconocimiento al trabajo de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades frente a los brotes de ébola y con un mensaje de solidaridad hacia los países afectados. La participación en estas deliberaciones refleja la actividad ordinaria de la República Saharaui como Estado miembro de pleno derecho de la Unión Africana.

Fuente: Sahara Press Service (SPS), 28 de julio de 2026.

Cuatro eurodiputados elegidos en España piden investigar los ataques con drones contra civiles saharauis

Cuatro eurodiputados elegidos en España piden a la UE investigar 129 ataques con drones contra civiles saharauis y más de 310 víctimas.

Cuatro eurodiputados elegidos en España —Isabel Serra (Podemos, La Izquierda), Estrella Galán (Movimiento Sumar, La Izquierda), Jaume Asens (Comuns, Verdes/ALE) y Oihane Agirregoitia (PNV, Renew Europe)— figuran entre los diez firmantes de una pregunta parlamentaria que reclama a la Unión Europea una investigación internacional sobre los ataques con drones contra civiles en el Sáhara Occidental.

La iniciativa recoge los datos de la Oficina Saharaui para la Coordinación de Actividades relativas a las Minas, SMACO, que documentó 129 ataques y más de 310 víctimas entre 2021 y 2025, entre ellas mujeres y menores. El informe estima que el 63 % de las personas alcanzadas murió y señala que entre las víctimas había pastores, viajeros y civiles situados incluso a cientos de kilómetros de las zonas de combate.

Los eurodiputados preguntan a la vicepresidenta de la Comisión y alta representante para Asuntos Exteriores si exigirá una investigación internacional, independiente e imparcial. También quieren saber si considera compatible mantener los acuerdos comerciales con Marruecos ante las denuncias de violaciones de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario en el Sáhara Occidental.

La pregunta solicita además medidas para garantizar que ninguna tecnología, componente, financiación o cooperación militar procedente de la Unión Europea o de sus Estados miembros contribuya directa o indirectamente a los ataques contra la población civil saharaui. El documento recuerda que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización.

Fuente: Parlamento Europeo. Pregunta con solicitud de respuesta escrita E-002880/2026, presentada el 13 de julio de 2026.

‘La Berma’ lleva al Festival de Cine de Madrid la historia de una desminadora saharaui

El documental «La Berma» de Agustín Domínguez presenta a Yauguiha Mohamed Embarec, líder de desminado en el Sáhara Occidental, destacando su valentía y la realidad del conflicto.

El documental canario de Agustín Domínguez sigue a Yauguiha Mohamed Embarec, la primera mujer que lideró una brigada de desminado junto al muro militar que divide el Sáhara Occidental.

El documental La Berma, dirigido por el realizador canario Agustín Domínguez, será presentado el próximo 15 de septiembre en la 35ª edición del Festival de Cine de Madrid. La proyección tendrá lugar a las 17:30 horas en la Sala Borau de Cineteca Madrid, dentro de la sección Panorama Largometrajes PNR.

La película cuenta la historia de Yauguiha Mohamed Embarec, una joven refugiada saharaui y licenciada en Biología que se convirtió en la primera mujer en dirigir una brigada de desminado en los territorios liberados del Sáhara Occidental. Su trabajo consiste en localizar y neutralizar las minas y otros restos explosivos que siguen ocultos junto a la barrera militar construida por Marruecos.

El proyecto comenzó a gestarse en 2020 y fue rodado por un equipo de la Asociación Cultural Canaria Gran Angular, una entidad vinculada desde hace años a la solidaridad con el pueblo saharaui. El documental acompaña a Yauguiha en su trabajo y en las decisiones personales que debe afrontar mientras desarrolla una labor en la que cada movimiento puede suponer un riesgo para su vida.

Según informa Atlántico Hoy, la participación en el Festival de Cine de Madrid supone un nuevo impulso para una producción que ya recibió el Premio Canary Islands Film al Mejor Proyecto Canario en la V Aceleradora Canaria de Cine. La cinta, producida por Gran Angular Canarias y con Rita Vera como productora ejecutiva, será distribuida por Selected Films.

La Berma no muestra únicamente una historia de superación personal. Lleva a la pantalla una de las consecuencias más persistentes de la ocupación y de la guerra: un territorio dividido por un muro militar y contaminado por minas que continúan amenazando a la población saharaui. El cine vuelve así visible una realidad que rara vez encuentra espacio en los grandes medios.

Fuente: Atlántico Hoy

OPINIÓN | El gasoducto no compra el silencio de Nigeria sobre el Sáhara Occidental

Abuja reafirma su reconocimiento a la República Saharaui mientras avanza en el proyecto energético con Marruecos. Nigeria puede cooperar sin comprometer su apoyo a la autodeterminación saharaui.

Abuja mantiene su reconocimiento de la República Saharaui mientras impulsa con Marruecos un ambicioso proyecto energético. La conclusión no es que el gasoducto haya muerto, sino que Rabat no ha conseguido convertirlo en obediencia política.

Resulta tentador concluir que el gasoducto Nigeria-Marruecos se ha desinflado después de que Abuja haya reafirmado su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática y su compromiso con la autodeterminación y la descolonización del Sáhara Occidental.

Es una conclusión atractiva, pero excesiva. El proyecto energético no ha desaparecido. De hecho, acaba de superar una nueva fase política: los Estados de la Comunidad Económica de África Occidental han firmado el acuerdo intergubernamental que deberá sostener el futuro Gasoducto Africano Atlántico. Nigeria y Marruecos preparan ahora los organismos encargados de dirigir el proyecto antes de alcanzar una decisión definitiva de inversión.

Por tanto, el gasoducto no ha hecho pschitt. Sigue siendo un proyecto extraordinariamente complejo, costoso y todavía pendiente de financiación y ejecución, pero mantiene respaldo institucional. Su trazado previsto ronda los 6.800 kilómetros y su coste se ha estimado en unos 25.000 millones de dólares.

La noticia verdaderamente importante es otra: ese proyecto no ha comprado el silencio de Nigeria sobre el Sáhara Occidental.

Abuja puede buscar inversiones, infraestructuras y cooperación energética con Marruecos sin aceptar por ello la anexión del territorio saharaui. Puede sentarse con Rabat para hablar de gas y recibir pocos días después al enviado del presidente Brahim Ghali para reafirmar su relación con la República Saharaui.

Eso es precisamente lo que la propaganda marroquí intenta borrar. Cada contrato, visita oficial o proyecto económico es presentado como una supuesta adhesión a sus pretensiones territoriales. Se construye así la ficción de que comerciar con Marruecos obliga también a reconocer como marroquí el Sáhara Occidental.

Hay, además, una realidad africana que Marruecos tampoco puede ocultar. La República Saharaui continúa siendo Estado miembro de la Unión Africana. Marruecos regresó a la organización en 2017 y desde entonces comparte sus instituciones con la RASD, cuya pertenencia se remonta a 1982.

El gasoducto puede avanzar o quedar atrapado durante años entre problemas financieros, técnicos y políticos. Pero ninguna tubería modifica la naturaleza jurídica del Sáhara Occidental ni convierte la ocupación en soberanía.

La reafirmación nigeriana no significa que Abuja vaya a renunciar al proyecto energético. Significa algo quizá más incómodo para Rabat: Nigeria no considera incompatible cooperar económicamente con Marruecos y continuar apoyando a la República Saharaui.

Esa es la derrota del relato marroquí. No el supuesto derrumbe inmediato del gasoducto, sino la imposibilidad de utilizarlo como prueba de que África ha olvidado la última descolonización pendiente del continente.

El gas puede atravesar fronteras. Lo que no puede hacer es borrarlas ni comprar el derecho de un pueblo a decidir su futuro.

¿Cómo ha explicado Vox su voto en contra de la Ley de Nacionalidad Saharaui?

Vox rechaza la Ley de Nacionalidad Saharaui por falta de garantías, riesgo de fraudes y posible impacto migratorio, considerando que favorece a Marruecos.

El partido alega falta de garantías jurídicas, riesgo de fraude documental y posibles consecuencias migratorias. También sostiene, citando al analista saharaui Héctor Buhari, que la norma podría favorecer los intereses de Marruecos.

Vox ha justificado sus tres votos en contra del dictamen de la Ley de Nacionalidad Saharaui por considerar que el texto carece de garantías suficientes para acreditar la identidad de las personas beneficiarias. Su portavoz en la Comisión de Justicia, Carlos Flores, alertó de posibles fraudes documentales y criticó la forma en que se tramitaron las últimas enmiendas.

El diputado vinculó además la iniciativa con la política migratoria del Gobierno y afirmó que la norma podría animar a ciudadanos saharauis a cruzar el Estrecho para solicitar la nacionalidad española. Vox reconoce que el pueblo saharaui lleva décadas bajo ocupación marroquí, pero sostiene que la proposición no ofrece la seguridad jurídica necesaria.

Flores incorporó también un argumento relacionado con el proceso de descolonización. Según el comunicado del partido, citó al analista saharaui Héctor Buhari, quien habría afirmado que «esta ley es música para los oídos» del régimen marroquí. A partir de esa declaración, Vox sostiene que la norma podría permitir a Marruecos cuestionar el censo de Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental.

El partido calificó la iniciativa como un posible «caballo de Troya» y concluyó que, pese a sus buenas intenciones, podría convertirse en «una trampa» para el propio pueblo saharaui. Vox fue el único grupo que votó contra el dictamen aprobado por la Comisión de Justicia; PP y Junts se abstuvieron.

Fuente: Comunicado de Vox sobre la Comisión de Justicia, 23 de julio de 2026.