LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (8 de mayo de 2026)

AFRICAN LION, Smara y el momento en que el conflicto volvió al centro del tablero

Durante años, Marruecos ha intentado construir una idea muy concreta sobre el Sáhara Occidental: un territorio “estabilizado”, cada vez más integrado diplomática y económicamente y alejado de cualquier escenario real de conflicto. Esa narrativa ha contado además con silencios internacionales, apoyos políticos y una progresiva normalización mediática de la ocupación.

Pero lo ocurrido esta semana alrededor de AFRICAN LION, Smara y la reacción de Estados Unidos ha terminado alterando parcialmente esa imagen.

No porque el equilibrio político haya cambiado de forma radical. No porque la comunidad internacional haya decidido de repente aplicar el derecho internacional. Y tampoco porque las grandes potencias hayan abandonado sus cálculos estratégicos en el Magreb.

Lo que ha cambiado es otra cosa: el conflicto ha vuelto a hacerse visible.

Las imágenes de AFRICAN LION en Dajla, la presencia oficial estadounidense en territorio ocupado, los acontecimientos militares cerca de Smara, la reacción de Naciones Unidas y el comunicado del Frente Polisario han terminado mostrando algo que muchos actores internacionales llevaban años intentando difuminar: que la cuestión saharaui sigue abierta y que la guerra reactivada en 2020 continúa condicionando la realidad política del territorio.

La reacción estadounidense ha sido especialmente significativa. Washington ya no se limita a mantener una posición ambigua o calculadamente difusa. La misión estadounidense ante Naciones Unidas ha asumido abiertamente el lenguaje político marroquí sobre el conflicto y ha defendido públicamente la autonomía propuesta por Rabat como supuesto “camino hacia la paz”.

Eso explica también la dureza de la respuesta del Frente Polisario, que acusa directamente a Estados Unidos de perjudicar el proceso de paz y de contribuir al blanqueamiento internacional de la ocupación.

Pero existe además otra contradicción que ha quedado especialmente expuesta estos días.

Mientras algunos actores internacionales continúan hablando de “estabilidad”, las propias declaraciones de Naciones Unidas reclamando diálogo y regreso al alto el fuego terminan reconociendo implícitamente que el conflicto sigue militarmente activo. Smara ha devuelto de golpe al escenario internacional una realidad incómoda para muchos gobiernos: el Sáhara Occidental no es un conflicto congelado ni un asunto definitivamente cerrado.

En paralelo, el mundo saharaui continúa moviéndose también fuera del terreno estrictamente militar o diplomático. El Congreso Internacional de Cooperación celebrado en Sevilla, las iniciativas solidarias en distintos puntos del Estado español, el reconocimiento institucional otorgado por Colombia a la República Saharaui o las nuevas denuncias sobre presos políticos y refugiados muestran otra dimensión muchas veces ignorada: la persistencia política y social de la causa saharaui cincuenta años después.

Porque quizás esa sea precisamente la principal conclusión de estos días.

Pese a AFRICAN LION.
Pese a las presiones diplomáticas.
Pese a los intentos de normalización de la ocupación.

El pueblo saharaui sigue ahí.

Y el conflicto también.

Carlos C. García

OBSERVADOR | Breve: La ONU vuelve a pedir el regreso al alto el fuego tras Smara

La ONU lamenta los ataques registrados cerca de Smara y vuelve a reclamar el regreso al alto el fuego en el Sáhara Occidental.

Naciones Unidas lamentó este jueves los recientes ataques registrados cerca de Smara y volvió a reclamar el regreso al alto el fuego en el Sáhara Occidental, reconociendo implícitamente la continuidad de la escalada militar iniciada tras la ruptura del acuerdo de 1991 en noviembre de 2020.

Según declaraciones recogidas por Europa Press, el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric transmitió la posición del enviado personal Staffan de Mistura, quien considera que “éste es un momento para el diálogo y las negociaciones, no para la escalada militar”. Naciones Unidas sostiene además que los acontecimientos recientes muestran la “urgente necesidad” de volver al alto el fuego y avanzar hacia una solución política del conflicto.

La reacción de Naciones Unidas llega después de los ataques reivindicados por el Frente Polisario contra posiciones marroquíes cerca de Smara y en plena tensión política alrededor de AFRICAN LION, la visita estadounidense a Dajla y el creciente protagonismo de Washington en el conflicto.

👉 Fuente principal: Europa Press

OBSERVADOR | Breve: Washington acelera su alineamiento con Marruecos sobre el Sáhara Occidental

Washington refuerza su alineamiento político con Marruecos mientras crecen las dudas sobre su papel como mediador en el conflicto saharaui.

Las últimas declaraciones de la misión estadounidense ante Naciones Unidas han reforzado la sensación de que Washington ha dejado atrás cualquier apariencia de neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental. Tras AFRICAN LION en Dajla y los recientes acontecimientos en Smara, Estados Unidos ha pasado a defender abiertamente la propuesta marroquí de autonomía como “camino hacia la paz”.

La rapidez con la que Washington reaccionó a los ataques registrados cerca de Smara, incluso antes que Rabat, ha sido interpretada además como un reconocimiento implícito de que la guerra sigue activa desde la ruptura del alto el fuego en 2020. Diversos analistas alertan ya de que el alineamiento estadounidense con Marruecos debilita cualquier pretensión de mediación neutral dentro del proceso impulsado por Naciones Unidas.

👉 Artículo completo:
“Washington ya habla como Marruecos sobre el Sáhara Occidental”

OBSERVADOR | Breve: La ONU recuerda que los refugiados saharauis llevan medio siglo en el exilio

La ONU recuerda que los refugiados saharauis llevan medio siglo en el exilio y que el referéndum previsto por la MINURSO sigue sin celebrarse.

El Centro Regional de Información de Naciones Unidas para Europa Occidental (UNRIC) ha vuelto a poner el foco sobre una de las crisis de refugiados más prolongadas del mundo: la del pueblo saharaui. Según el organismo de la ONU, más de 173.000 refugiados saharauis continúan viviendo en los campamentos cercanos a Tinduf, en Argelia, cincuenta años después del inicio del conflicto del Sáhara Occidental.

El texto recuerda además que Naciones Unidas sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio no autónomo pendiente de descolonización y subraya que el referéndum previsto en el plan de paz de la MINURSO “todavía no ha tenido lugar”. La ONU alerta también sobre la grave situación humanitaria en los campamentos, donde gran parte de la población depende de la ayuda internacional y afronta inseguridad alimentaria, desempleo y dificultades sanitarias.

👉 Fuente: Centro Regional de Información de Naciones Unidas para Europa Occidental

MINURSO, negociaciones y presión internacional: lo que empieza a moverse —y lo que no— en el Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental vuelve a dar señales de movimiento en el plano diplomático. Pero conviene no confundirse: no es un cambio de fondo, sino el inicio de una fase que aún está por definirse.

Según explicó el representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Sidi Mohamed Omar, en los últimos meses se han producido contactos a nivel de ministros de Exteriores entre las partes en conflicto —Polisario y Marruecos— con la participación de Argelia y Mauritania. Estas conversaciones, enmarcadas en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, se presentan como el arranque de un nuevo ciclo.

El dato es relevante, pero también lo es su interpretación. No se trata de un proceso consolidado, sino de un intento de reactivar un marco que lleva años sin avances sustanciales. De hecho, el propio representante saharaui reconoce que es todavía prematuro evaluar resultados.

En paralelo, se confirma un elemento cada vez más visible: el papel activo de Estados Unidos. No solo como actor diplomático, sino como país que impulsa y copreside este tipo de contactos. Esta implicación introduce un factor adicional en el equilibrio del proceso, que deja de ser exclusivamente multilateral para incorporar dinámicas de presión política más amplias.

A ello se suma la revisión en curso del mandato de la MINURSO, que vuelve a situarse en el centro del debate. No tanto por lo que hace, sino por lo que no ha podido hacer en más de tres décadas: organizar el referéndum de autodeterminación para el que fue creada. La discusión sobre su futuro apunta, una vez más, a una posible redefinición de su papel, en un contexto donde las posiciones de las partes siguen siendo difícilmente compatibles.

Hay, además, un elemento estructural que sigue sin resolverse: la ausencia de un mecanismo de supervisión de derechos humanos dentro de la misión. Una anomalía dentro del sistema de operaciones de paz de Naciones Unidas que continúa condicionando su credibilidad sobre el terreno.

En conjunto, el escenario actual deja una conclusión clara. Hay movimiento, pero no dirección definida. Se abren conversaciones, pero sin garantías de resultado. Y se revisan instrumentos como la MINURSO, pero sin abordar el núcleo del conflicto.

El Sáhara Occidental entra así en una nueva fase que, por ahora, combina actividad diplomática con una incertidumbre de fondo que sigue intacta.

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (4 de mayo de 2026)

Análisis del día sobre el Sáhara Occidental: MINURSO, negociaciones, ley de nacionalidad en España y claves del momento actual.

Hoy, la actualidad del Sáhara Occidental no se concentra en un solo titular, sino en varias líneas que, juntas, permiten entender mejor el momento que atraviesa el conflicto.

NOTICIAS DEL Sáhara Occidental del día de hoy

En el plano internacional, empiezan a perfilarse movimientos que conviene observar con atención. Las declaraciones del representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, confirman que se han abierto contactos diplomáticos en el marco de la resolución 2797 y que el proceso entra en una fase inicial, aún sin resultados. No es un avance decisivo, pero sí una señal de que el escenario puede estar cambiando. Al mismo tiempo, la revisión del mandato de la MINURSO vuelve a situarse en el centro del debate, en un contexto donde se discute no solo su continuidad, sino su papel real.

A este marco se suma un elemento geopolítico que empieza a asomar en algunos análisis: el intento de introducir soluciones externas al conflicto bajo fórmulas aparentemente “pragmáticas”. Algunas informaciones que apuntan a posibles rediseños del mapa humano de los campamentos o a presiones sobre Argelia deben leerse con cautela, pero también como parte de una dinámica en la que el Sáhara Occidental vuelve a insertarse en un tablero más amplio.

En paralelo, el foco se desplaza hacia España. La ley de nacionalidad saharaui vuelve a activarse en el Congreso con negociaciones en marcha para intentar desbloquearla. No es un debate menor: afecta directamente a miles de personas y conecta con una cuestión de fondo que sigue sin resolverse, la responsabilidad jurídica de España. La exclusión reciente de los saharauis del proceso de regularización ha reavivado ese malestar y ha vuelto a poner sobre la mesa una anomalía difícil de justificar.

Pero la jornada también deja otra lectura, menos institucional y más humana. Desde los campamentos, el cierre del FiSahara ha vuelto a mostrar la capacidad del pueblo saharaui para sostener espacios de cultura, memoria y proyección internacional. No es solo un festival: es una forma de seguir existiendo en el plano simbólico y político. En esa misma línea se sitúan los relatos personales, las iniciativas solidarias o los testimonios que recuerdan que detrás de cada decisión política hay vidas concretas atravesadas por la espera.

Entre todos estos elementos aparece una constante. El Sáhara Occidental sigue siendo un conflicto en el que conviven tres tiempos distintos: el de la diplomacia, que se mueve lentamente; el de la política, condicionado por equilibrios externos; y el de las personas, que no puede esperar.

Las próximas semanas pueden ser relevantes en dos frentes. Por un lado, la evolución de las conversaciones vinculadas a la MINURSO y el papel que finalmente se le quiera atribuir. Por otro, el recorrido de la ley de nacionalidad en el Congreso, donde podrían definirse mayorías que hasta ahora no existían.

Nada está cerrado.

Pero tampoco está quieto.

¿Qué países reconocen realmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental?

ACTUALIZACIÓN, 14 de agosto de 2026: Esta información ha quedado desactualizada por nuevos reconocimientos diplomáticos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Puede consultarse aquí nuestra actualización.

Se está difundiendo que más de 120 países apoyan la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

La realidad es más compleja.

👉 Apoyo político no es reconocimiento
👉 Y los datos no dicen lo que se está repitiendo

Estados Unidos es, a día de hoy, el único país que ha reconocido formalmente la soberanía marroquí sobre el territorio, en una decisión adoptada en 2020. Ningún otro Estado ha dado ese paso.

En el caso de España, Alemania, Países Bajos o Reino Unido, lo que existe es un apoyo político al plan de autonomía como “base de negociación”. Esto no implica reconocimiento de soberanía ni modificación del estatus jurídico del territorio. De hecho, todos estos países siguen remitiéndose al marco de Naciones Unidas.

Francia mantiene una posición similar: respaldo político al plan marroquí, pero sin reconocimiento formal de soberanía.

En América Latina, países como Ecuador, Paraguay o Honduras han expresado apoyo a una solución política, pero sin reconocer la soberanía marroquí. México, por ejemplo, mantiene una posición clara a favor del derecho de autodeterminación.

En África, varios países citados como aliados de Marruecos mantienen relaciones diplomáticas con la República Saharaui o forman parte de una organización —la Unión Africana— en la que la RASD es miembro de pleno derecho.

En Oriente Medio, algunos Estados apoyan políticamente a Marruecos, pero eso no se traduce en actos jurídicos de reconocimiento. Incluso en este bloque, las posiciones son diversas y responden a equilibrios regionales.

La clave es sencilla: en derecho internacional no es lo mismo apoyar una propuesta que reconocer la soberanía sobre un territorio. Y en ese punto concreto, la realidad es clara: el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental no es generalizado, sino excepcional.

Análisis completo aquí:

https://noteolvidesdelsaharaoccidental.org/apoyo-internacional-marruecos-sahara-occidental-bulo/

Sáhara Occidental: el preso político Naâma Asfari inicia una huelga de hambre en la cárcel de Kénitra

El preso político saharaui Naâma Asfari inicia una huelga de hambre para exigir la aplicación de las recomendaciones de la ONU sobre su detención.

Hoy, 30 de abril de 2026, el preso político saharaui Naâma Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, ha iniciado una huelga de hambre de advertencia de 48 horas en la prisión central de Kénitra, en Marruecos, según ha informado la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes.

La organización ha señalado que esta acción podría intensificarse en los próximos días. En caso de que sus reivindicaciones no sean atendidas, Asfari tiene previsto iniciar una huelga de hambre indefinida a partir del 10 de mayo.

La protesta se produce en un contexto marcado por la falta de respuesta a las recomendaciones de Naciones Unidas sobre su situación. En abril de 2023, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria emitió un dictamen considerado “histórico”, en el que se señalaba el carácter arbitrario de la detención de Asfari y del resto de miembros del grupo de Gdeim Izik. Tres años después, según denuncian las organizaciones saharauis, esas recomendaciones siguen sin aplicarse.

La Liga saharaui ha explicado que esta huelga de hambre busca “romper el silencio y la indiferencia sistemática” en torno a la situación de los presos políticos saharauis. En este sentido, subraya que la acción pretende llamar la atención de la comunidad internacional, en particular de Naciones Unidas y de los mecanismos encargados del seguimiento de estos casos.

Según la misma fuente, la decisión de recurrir a una huelga de hambre indefinida responde a la necesidad de hacer frente a una situación que califican de injusta e ilegal, y de recordar a las autoridades marroquíes su responsabilidad jurídica en la aplicación de las recomendaciones internacionales.

La organización ha reiterado su “solidaridad incondicional” con Naâma Asfari y ha expresado su apoyo a sus reivindicaciones, así como a las del resto de presos saharauis detenidos en cárceles marroquíes. Asimismo, ha advertido sobre los riesgos que esta acción puede suponer para su estado de salud, indicando que mantiene un contacto permanente con su familia.

El caso de Naâma Asfari se inscribe en la situación más amplia de los presos políticos saharauis, especialmente los del grupo de Gdeim Izik, cuya detención y condena han sido objeto de denuncias reiteradas por parte de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos.

Sáhara Occidental: la posición británica entre el apoyo político y el marco de la ONU

La reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores marroquí a Londres ha permitido constatar un elemento que define la posición del Reino Unido respecto al Sáhara Occidental: la continuidad. Más que un cambio, lo que se observa es la consolidación de una línea ya marcada en 2025.

Durante su estancia en la capital británica, Nasser Bourita mantuvo encuentros con distintos responsables políticos. Fue en el marco de la reunión con la ministra Yvette Cooper donde se abordó explícitamente la cuestión del Sáhara, con una reafirmación del respaldo británico al plan de autonomía marroquí como base “creíble, viable y pragmática”.

Sin embargo, esta formulación no constituye una novedad. El Reino Unido ya había adoptado esta posición en el contexto del diálogo estratégico con Marruecos, alejándose de la ambigüedad que caracterizaba etapas anteriores.

El elemento relevante reside en el equilibrio que mantiene Londres. Junto a este respaldo político, el Reino Unido sigue insistiendo en que cualquier solución debe desarrollarse en el marco de Naciones Unidas. Una doble referencia que permite sostener una posición alineada con Marruecos sin desvincularse del proceso internacional.

Este enfoque refleja una estrategia más amplia. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, el Reino Unido combina su apoyo a uno de los actores del conflicto con la preservación del marco multilateral, evitando así un posicionamiento que pueda interpretarse como reconocimiento de soberanía.

Para Marruecos, este tipo de declaraciones tiene un valor diplomático evidente, especialmente en un momento en el que se intensifican los movimientos en torno a la revisión de la MINURSO. Para el proceso en sí, sin embargo, el efecto es más limitado: refuerza una narrativa, pero no introduce cambios sustanciales.

La conclusión es clara: la posición británica no ha cambiado, pero su reiteración en el contexto actual adquiere significado. No como avance, sino como parte de un equilibrio diplomático que sigue definiendo el desarrollo del conflicto.

MINURSO y Sáhara Occidental: entre el “momento de oportunidad” y la ausencia de avances concretos

La ONU habla de una oportunidad en el Sáhara Occidental, pero la revisión de la MINURSO sigue sin resultados visibles.

La revisión estratégica de la MINURSO entra en una fase clave en Naciones Unidas, marcada por contactos diplomáticos discretos y mensajes que apuntan a una posible reactivación del proceso político en el Sáhara Occidental. Sin embargo, por el momento, los avances siguen siendo más perceptivos que reales.

En los últimos días, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha mantenido contactos con el jefe de la MINURSO, Alexander Ivanko, en el marco de la preparación del informe estratégico solicitado por el Consejo de Seguridad. Este documento, previsto en aplicación de la resolución 2797, debe evaluar el futuro de la misión en un contexto de estancamiento prolongado.

En paralelo, el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, ha trasladado ante el Consejo de Seguridad un mensaje de “optimismo prudente”, al considerar que existe un “verdadero impulso” y una “oportunidad” para avanzar hacia una solución del conflicto. Se trataría, según sus palabras, de las primeras negociaciones sustantivas en varios años.

Este planteamiento se apoya en varios elementos: la reanudación de contactos entre las partes, la presentación por parte de Marruecos de desarrollos más detallados de su propuesta de autonomía y la participación del Frente Polisario en los intercambios recientes. Sin embargo, el propio discurso introduce matices relevantes.

De Mistura insiste en la necesidad de “compromisos históricos” por parte de las partes y reconoce las reticencias existentes, especialmente en lo relativo al papel futuro del Polisario y a las garantías de seguridad. Al mismo tiempo, señala que cualquier solución deberá contemplar el principio de autodeterminación, aunque sin definir de forma concreta cómo se articularía este elemento.

En este contexto, el contraste entre el discurso y la realidad resulta evidente. A pesar del tono más positivo, no se han anunciado acuerdos, ni cambios en el marco de negociación, ni avances tangibles en la resolución del conflicto. La propia revisión de la MINURSO se encuentra aún en fase de evaluación, sin que se conozcan sus conclusiones.

El momento tampoco puede entenderse al margen del contexto internacional. La implicación de Estados Unidos, el posicionamiento de algunos miembros del Consejo de Seguridad y la evolución de las dinámicas regionales en el Magreb y el Sahel influyen en este intento de reactivar el proceso.

La combinación de estos factores permite hablar de una fase distinta, pero no necesariamente de un punto de inflexión. Más que un avance consolidado, lo que se percibe es la construcción de un clima político que busca abrir espacio a una eventual negociación.

Por ahora, la situación sigue marcada por una constante: la percepción de oportunidad contrasta con la ausencia de resultados visibles. El Sáhara Occidental continúa, así, en un equilibrio entre movimiento diplomático y bloqueo político, donde cada señal de avance convive con la persistencia de un conflicto sin resolver.