Mohamed Bourial, preso político saharaui del grupo Gdeim Izik, anuncia una huelga de hambre de 48 horas

El preso político saharaui Mohamed Bourial comenzará una huelga de hambre de 48 horas en prisión, exigiendo respuesta a sus demandas. Permaneció aislado desde 2017 y su familia solicita su traslado a El Aaiún por motivos de cercanía.

El preso político saharaui Mohamed Bourial, miembro del grupo de Gdeim Izik, ha anunciado que iniciará este martes, 22 de septiembre, una huelga de hambre de advertencia de 48 horas en la prisión de Ait Melloul, en Marruecos. La protesta responde, según la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes, a la falta de respuesta de la administración penitenciaria a sus reivindicaciones.

La organización saharaui señala que Bourial permanece sometido a aislamiento desde 2017 y denuncia que tiene restringido el contacto con otros presos, las visitas familiares y la comunicación con el exterior. Su familia reclama además que pueda ser trasladado a El Aaiún para permanecer más cerca de sus allegados.

Entre sus demandas figura también la aplicación de las recomendaciones del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria y del Comité contra la Tortura, así como su liberación y la de los demás presos del grupo de Gdeim Izik. Según la familia, Bourial prevé mantener y ampliar este tipo de protestas si sus reclamaciones continúan sin respuesta.

La Liga para la Protección de los Presos Saharauis ha responsabilizado a la administración penitenciaria de su salud y seguridad durante la protesta y ha pedido la intervención de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.

Fuente: SPS / Agencia Saharaui de Noticias, 21 de septiembre de 2026

Mohamed Bourial: Símbolo de Resistencia Saharaui y Víctima de Injusticia – Victoria G. Corera

Mohamed Bourial es un destacado prisionero político saharaui, miembro del grupo conocido como Gdeim Izik, que ha sido objeto de atención internacional debido a las denuncias de tortura y violaciones de derechos humanos en su contra. Su caso simboliza la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación y pone de relieve las tensiones políticas y sociales en el Sáhara Occidental.

Mohamed Bourial nació en 1970 en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental cuando aún era una colonia española. Está casado y es padre de dos hijos, quienes residen en El Aaiún. Antes de su detención, Bourial trabajaba ocasionalmente en empleos temporales, pero no contaba con ingresos fijos, reflejando las difíciles condiciones económicas que enfrentan muchos saharauis bajo la ocupación marroquí.

Su historia personal refleja no solo su compromiso con la causa saharaui, sino también las adversidades que ha enfrentado en su lucha por los derechos de su pueblo.

En el campamento de Gdeim Izik, Bourial desempeñó un papel clave como miembro del Comité de Diálogo, un grupo que negociaba con las autoridades marroquíes para mejorar las condiciones de vida de los saharauis.

Bourial fue arrestado en 2010 tras el desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik, un movimiento pacífico que buscaba llamar la atención sobre las condiciones de vida de los saharauis bajo la administración marroquí. Junto con otros activistas, fue acusado de participar en actos de violencia.

El juicio de Gdeim Izik, relacionado con los enfrentamientos tras el desmantelamiento del campamento de protesta en 2010, ha sido ampliamente criticado por organizaciones internacionales debido a la falta de garantías procesales y las denuncias de tortura. En 2017, un tribunal marroquí dictó sentencias severas contra los acusados, incluyendo cadena perpetua para algunos, como parte de un proceso que, según observadores, estuvo marcado por irregularidades.

El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas (CAT) ha confirmado que Bourial fue sometido a torturas durante su detención. Estas prácticas han sido denunciadas como parte de un patrón sistemático de represión contra los saharauis que defienden su derecho a la autodeterminación. A pesar de las recomendaciones del CAT, Marruecos no ha cumplido con las medidas sugeridas, como trasladar a Bourial a una prisión cercana a su familia o garantizarle acceso a un abogado y atención médica adecuada.

El caso de Bourial no solo resalta las violaciones de derechos humanos, sino también la incapacidad de Marruecos para cumplir con sus obligaciones internacionales. La comunidad internacional, incluidas organizaciones como el CAT y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias, ha instado repetidamente a Marruecos a respetar los derechos fundamentales de los prisioneros políticos saharauis.

La situación de Bourial y otros presos políticos saharauis subraya la necesidad de una solución justa y duradera para el conflicto del Sáhara Occidental. Mientras tanto, su caso sigue siendo un recordatorio de la resistencia y el sacrificio del pueblo saharaui en su lucha por la justicia y la libertad.