Western Sahara Resource Watch alerta de que el borrador estadounidense del 26 de octubre podría convertir la autonomía marroquí en el marco obligatorio de las negociaciones, reducir la presencia de Naciones Unidas y limitar el ejercicio efectivo de la autodeterminación. La organización advierte de que las consecuencias podrían ir más allá del Sáhara Occidental.
La organización Western Sahara Resource Watch (WSRW) ha lanzado una advertencia ante la votación prevista para el viernes 30 de octubre en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En un análisis publicado el 27 de octubre, disponible íntegramente en español, sostiene que el proyecto estadounidense podría terminar dando respaldo político a la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. Su preocupación se centra en el texto distribuido el 26 de octubre, que mantiene referencias a la autodeterminación, pero establece la propuesta marroquí de autonomía como única base de negociación y presenta la autonomía bajo soberanía marroquí como la solución más viable.
WSRW señala que el problema no consiste en que la autonomía pueda ser discutida como una opción política, sino en convertirla de antemano en el único resultado aceptable. Recuerda que el derecho de autodeterminación exige una expresión libre y auténtica de la voluntad del pueblo saharaui y observa que el proyecto no establece un procedimiento claro para que esa población pueda aceptar o rechazar la solución propuesta. La organización distingue, además, entre reconocer jurídicamente la soberanía marroquí —algo que el borrador no hace expresamente— y orientar las negociaciones hacia un marco que la presupone como resultado final.
El análisis dedica especial atención al futuro de la MINURSO. Aunque el proyecto ya no contempla su transformación automática en una misión política ni una reducción inmediata de efectivos, mantiene la propuesta de cambiar su denominación por MINUSO, eliminando la referencia al referéndum. Además, solicita al secretario general que presente, antes del 30 de enero de 2027, propuestas sobre la reducción de personal uniformado, el cierre o agrupación de puestos de observación y la futura estructura de la misión. Para WSRW, el riesgo es que Naciones Unidas reduzca su presencia independiente sobre el terreno mientras se estrecha el margen político de las negociaciones.
Otra de las preocupaciones se refiere a las consultas que el proyecto propone celebrar con saharauis residentes en el territorio, los campamentos de refugiados y la diáspora. WSRW reconoce que ampliar la participación puede ser positivo, pero advierte de que el texto no garantiza suficientemente la libertad de quienes participen, su protección frente a posibles represalias ni la capacidad de decidir entre alternativas políticas. Ser consultado no equivale a poder decidir, recuerda la organización, que también lamenta la ausencia de un mandato explícito de vigilancia independiente de los derechos humanos para Naciones Unidas.
La advertencia alcanza también al papel de Estados Unidos como facilitador del proceso. WSRW cuestiona que Washington asuma esa función mientras impulsa un proyecto que privilegia la propuesta de una de las partes. Pero su reflexión más amplia se refiere al precedente internacional que podría establecerse si el Consejo de Seguridad favoreciera una solución territorial predeterminada. La organización recuerda que Marruecos no controla la totalidad del Sáhara Occidental y considera que una resolución orientada a reconocer su soberanía sobre todo el territorio podría alentar nuevas pretensiones de control sobre zonas que permanecen fuera de la ocupación marroquí. En ese contexto, plantea incluso una comparación con las consecuencias que tendría una decisión semejante respecto a territorios ocupados en Ucrania.
A dos días de la votación, WSRW reclama a los miembros del Consejo de Seguridad que eliminen la referencia a la autonomía marroquí como única base negociadora, preserven una presencia efectiva de Naciones Unidas y garanticen un proceso en el que el pueblo saharaui pueda decidir libremente su futuro. Su advertencia introduce una dimensión que trasciende la discusión sobre la MINURSO: la responsabilidad del Consejo de Seguridad de preservar los principios de la Carta de Naciones Unidas, incluida la prohibición de adquirir territorios por la fuerza y el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
MÁS INFORMACIÓN
Documento del proyecto estadounidense del 26 de octubre, publicado por WSRW
