Durante los últimos días se ha hablado de un «doble veto» en las votaciones del 30 de octubre sobre el Sáhara Occidental. Sin embargo, las actas oficiales de Naciones Unidas muestran una diferencia poco conocida: solo hubo un veto efectivo, el de Rusia al proyecto estadounidense.

La propuesta presentada por Estados Unidos obtuvo 11 votos a favor, uno en contra —Rusia— y tres abstenciones. Como Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad, su voto negativo impidió aprobar una resolución que contaba con la mayoría necesaria. Ese sí fue un veto.
Después se votó el proyecto alternativo ruso, que proponía prorrogar la MINURSO durante un año. Recibió tres votos a favor, uno en contra —Estados Unidos— y once abstenciones. Aunque Washington votó en contra, el texto ya carecía de los nueve votos favorables exigidos para su aprobación. Por eso, jurídicamente, su rechazo no se debió al veto estadounidense, sino a la falta de apoyos suficientes.

¿Cambia algo esta precisión? No modifica el resultado político ni las consecuencias de aquella sesión: ninguno de los proyectos prosperó y la MINURSO quedó sin renovación. Pero permite describir correctamente lo ocurrido: un veto ruso y una propuesta alternativa rechazada por falta de mayoría, no dos vetos efectivos.
Fuente: Naciones Unidas, acta de la sesión del Consejo de Seguridad del 30 de octubre de 2026 (S/PV.10259).
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