La comunidad saharaui en Euskal Herria se concentró ante el Consulado de Marruecos y se manifestó hasta la Diputación de Bizkaia. Las mujeres protagonizaron una movilización marcada por la defensa del derecho a decidir y el rechazo a cualquier solución impuesta.

La diáspora saharaui en Euskal Herria salió a las calles de Bilbo el sábado 31 de octubre, en una jornada especialmente significativa por el vencimiento del mandato de la MINURSO tras el bloqueo del Consejo de Seguridad. La movilización comenzó ante el Consulado de Marruecos y continuó con una manifestación hasta la Diputación de Bizkaia. Entre pancartas, consignas y el tradicional zaghareet, el ulular de las mujeres saharauis, los participantes reafirmaron su determinación de continuar defendiendo la autodeterminación y la independencia del Sáhara Occidental.
Las mujeres tuvieron un protagonismo especial en la protesta, como recoge la periodista Amaia Ereñaga en una crónica publicada este domingo por GARA/Naiz. La histórica activista Fatma Mansour resumió el sentimiento de resistencia de una comunidad que lleva medio siglo reclamando sus derechos y que está decidida a mantener su movilización durante el tiempo que sea necesario. Fatima Brahim insistió en la exigencia de un referéndum que permita al pueblo saharaui decidir libremente su futuro.
Ante el Consulado marroquí, Mujtar Leboihi Emboriic, delegado saharaui en Euskal Herria, defendió que ninguna propuesta puede sustituir el ejercicio de la autodeterminación y respondió a las declaraciones marroquíes que presentan a los saharauis como una población privada de libertad. La movilización incluyó también críticas al giro del Gobierno español de 2022, al considerar que supone un retroceso en las responsabilidades históricas, políticas y jurídicas de España hacia el pueblo saharaui.
La protesta trasladó así a las calles una reivindicación que sigue presente después de las votaciones del 30 de octubre. Mientras el futuro de la MINURSO permanece abierto, la comunidad saharaui en Euskal Herria reafirma su rechazo a cualquier acuerdo alcanzado a espaldas de su pueblo. La movilización de Bilbo recordó que, más allá de las negociaciones internacionales, la descolonización del Sáhara Occidental sigue pendiente y que sus protagonistas no están dispuestos a renunciar a decidir su propio futuro.